lunes, 19 de diciembre de 2011

Cada día es Navidad

     Escucho el concierto del ruiseñor que desde hace dos días se posa en el árbol de flama del batey en la hacienda.  Van a ser las once…y estoy abrigado.  Es diciembre. 
    Recién se terminaron de recoger los últimos granos de la cosecha de café, los mandarinos están tan cargados que se encorvan y el plátano escasea porque por el frío no engorda.
ris que precede el  regala, como si imitasen a aquellos tres magos de orientel s ya a entregar la factura fechada el 9 de dicie
      Es época de rocío, de hoja de guineo cubierta de miles de gotitas que con la más leve brisa chorrean y humedecen la tierra.  Los yagrumos lucen esbeltos, la palma mansa persiste en su deseo de rascar el cielo, el mirto nos obsequia con sus cuentas rojizas y la cheflera veintenaria se adorna de estrellas anaranjadas.  
      Nortea, los cielos claros de momento se llenan de un gris que precede el llovisneo.   El pollo que comienza a ser gallo interrumpe con su desconcierto de voz ronca.   La algarabía circundante en la montaña contagia.
     La naturaleza nos regala, como si imitase a  tres magos de oriente.  Es tiempo de Epifanía.
    Dios entre nosotros, aún más…en nosotros.  ¿Qué plan maestro siguió tal Ser Supremo para sacrificarse encarnándose y luego morir sacrificándose?  ¿Qué idea la de resucitar y ascender, para luego bajar y morar en el espíritu de cada persona? 
      Es un Dios que siendo eterno, se inserta en la humanidad, naciendo no una, sino dos veces.   La primera la celebramos en la Navidad; una época extraordinaria en la cual recordamos, festejamos conforme a nuestras tradiciones  y obsequiamos.  En la segunda ocasión, nace en el corazón de las personas y nos alienta a amar, tener paz y esperanza,  verdadera alegría y superación en medio de vidas llenas de retos y pruebas.  Esa es la Navidad que necesitamos para vivir día a día… la que nos permite realizar nuestros más nobles sueños y aspiraciones.  


CADA DÍA ES NAVIDAD - El Nuevo Día

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sábado, 17 de diciembre de 2011

Ambiente festivo


Hacienda Casa Vieja de Vitín Delgado - Lares-       Foto E.Vivoni
Aportando en la mesa de entrada.  Aires de alegría; Silverio y Jossie, guitarra, bongós, corillo de ‘muchachas’ bailando al compás de maracas.  Carpas en el glácil frente a Casa Vieja.  Saludos: Vitín y Juana, Cachorro y Gabriela, Abel y Evelyn, Ventura y Mónica, Pedro, David, Che, Gelito... Almuerzo: pernil, ternera, viandas, arroz…cerveza, ron, pitorro.  Camaradería ambiental y silenciosa entre la juventud de los sesenta y setenta… ¡cómo ha llovido! pero el mismo espíritu sigue presente – tan sólo jóvenes con más experiencia - .  Un mensaje improvisado, reconocimientos, copas torneadas en madera de aquí.  Hay un hilo conector, la esperanza de un mejor Puerto Rico, la celebración por la inscripción del movimiento, el final… y el comienzo de una jornada electoral. 
Silverio y Jossie en la actividad     Foto por Juana Mañón
Hacienda Casa Vieja luce tan única.  Los montes circun-dantes, cafetales y platanales, la represa del Río Guayo enmarcan el escenario y según madura la tarde, entra la brisa y el frío de la época. Hay despedidas por el regreso.  En el seto  de tablas de guaraguao, a ambos lados de la entrada, posan la bandera del Grito y la de la Patria...con el azul del cielo; llevan tiempo ahí.   
Hay ideales que se transforman en realidades, vereditas que se convierten en caminos.  Soñemos sueños y aferrémonos en darle vida, porque de nosotros depende su gestación.  Icémoslos con fervor en los corazones para que ondee nuevamente lo puertorriqueño.      

lunes, 12 de diciembre de 2011

Sólo a nosotros nos corresponde

Muchos hermanos puertorriqueños se encuentran en una desesperante y frustrante condición ante la realidad que vive el país.  En tales circunstancias nos vemos tentados a ubicarnos en una encerrona, a sumirnos en la depresión colectiva.  Sintiéndonos de este modo, lo más  fácil, pero a la vez doloroso, es hacernos eco del lamento borincano.  Quejarnos, culpar, mantenernos indignados y de brazos cruzados esperando por alguien, de aquí o de allá, que haga algo. Cifrando  esperanzas en huecas promesas que no saben o pueden cumplir quienes las hacen, y de paso, intentan sacarle provecho a tal desventura.  Es mejor ser voz solitaria que clama y alienta en el desierto puertorriqueño, que sollozo triste y quejumbroso que se une a los que lloran el malestar y la desgracia del pueblo.
Hay que elevar los pensamientos; desarrollar un nuevo paradigma. 
La vida, conversaciones y trabajo deben ser reflejo, no de lo que los ojos ven o de lo que nos hacen creer… la decepción, sino de aquello que la consciencia y el amor patrio nos dicta.  Nuestra aliada es la inspiración, y hay modelos - hombres y mujeres - que realizaron lo imposible y marcaron un nuevo rumbo en el acontecer humano.  Usemos lo que somos y tenemos para sanar dolencias y para sembrar esperanzas.  Hablémosle al alma del hermano, pues ese es el terreno donde se da la mayor de las luchas y se obtienen las mas significativas  victorias.  Ahí es donde primero debemos y podemos alcanzar la libertad.  Claro que en dicho transitar se bebe vinagre y hiel, pero al final veremos resplandecer un nuevo horizonte.  No existen atrechos que falsamente faciliten esta faena y el sendero es angosto.  Sin ser ciegos, no podemos darnos el lujo de permitir que nuestros ojos y otros desvaríos nos nublen o extravíen de tal meta. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Sueños hechos realidad...y otros que ni siquiera imaginamos

  
     No es bueno que los sueños se pierdan en el espacio.  Mucho menos aquellos que se cumplieron al transcurrir los años.  Pasaron veinticinco de ellos para que Ventura Alejandro, nuestro hijo menor viese realizado aquel comentario del niño que acercaba una banqueta a la estufa de la Casa Grande para ayudar a su mamá.  ‘Mami, cuando sea grande, quiero cocinar aquí para  invitar gente a comer.’
     Aun existe la misma estufa de gas que cuando llegamos a la Casa Grande en el 75.


     Mi esposa Luchy está más guapa que nunca, ha madurado como mujer y ser humano.  Ventura, el chiquitín, hoy es el Chef Vivoni, un artista en la cocina, que a poco será el papa de Magnolia.
     Doy gracias a Dios por éste regalo de vida, y en lo que se refiere a la nieta que completa la docena, nunca pasó por mi mente que así sería. 

lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Qué plebiscito ni ocho cuartos?



El estatus está, o no está en ‘ichu’.  La frase se ha utilizado de una u otra manera en diferentes momentos electorales. ¿Cuántas consultas sobre la selección de un estado político se han efectuado en Puerto Rico?  ¿Cuál ha sido su resultado práctico?  ¿Se ha eliminado la alternativa de la independencia?  No.  ¿Se ha desarrollado el E.L.A.?  Sí, pero no creo que haya muchos estadolibristas conscientes de ello  ¿Se ha favorecido mayoritariamente la estadidad?  No, pero la estadidad está más cerca ahora.
   Los plebiscitos no han pasado de ser consultas para ‘medir fuerzas partidistas’; a un alto costo de polarización y fanatismo, utilizando millones de dólares del erario público, y probablemente, desviando la atención de asuntos importantes y generando confusión.
El cuco de la independencia entrando por la cocina nunca ocurrió, pero la estadidad lo viene haciendo a pasos agigantados.  A través de la federalización, Puerto Rico ha ido colocándose bajo la jurisdicción del gobierno estadounidense, lo que ha conllevado la consistente intervención de agencias federales en asuntos que hace un par de décadas le correspondían a nuestro gobierno.   Cada acontecimiento en el cual se adentran ‘los federales’ es un pasito que nos une a ellos, bajo ellos…y eso es lo que ocurre en un estado de la unión. 
La mayor estadidad ocurre en nuestra mente.  Creernos que ellos son los que mandan el dinero para acá y que sin ellos nos morimos de hambre; que su tribunal es más justo, más generoso y jerárquicamente superior a los nuestros; que sin ellos la corrupción ‘local’ sería amapuchada, son importante pasos hacia la dependencia.  (Porque desde los cupones para acá, cierto liderato piensa que mientras menos autosuficientes y más dependientes, más cercana está la estadidad.)  Y todo eso, por medio peso, digo…sin haber ganado un solo plebiscito.



¿Qué plebiscito ni ocho cuartos? - El Nuevo Día

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jueves, 24 de noviembre de 2011

Gracias


    
  


Un atardecer...                                                                         Foto  Luchy Vivoni




Dios, durante todo el año te he dado gracias por las mil y una bendiciones que provienen de ti.  Muchas veces las recibo con cierta naturalidad, sin darte el agradecimiento que te mereces.  Reconozco mi inconsciencia.  Te pido perdón por ello, y te doy gracias porque hablas a mi espíritu y me permites reconocerlo un día como hoy.
Definir como bendiciones aquello que interpreto e identifico como bueno, la mayoría de las veces es fácil: salud, bienestar económico, logros personales y salidas airosas.  Hoy quiero agradecerte por las dificultades y las pruebas que generalmente veo como murallas negativas, las que resisto y te pido que no me sucedan; porque en ellas has colocado puertas y porque me das la opción de usarlas.  Gracias porque en el proceso templas mi carácter y me haces un mejor ser humano.  Perdóname por la arrogancia de querer sustituir mi criterio por el tuyo, y creer que si las cosas no son como yo pienso, están mal.  Gracias porque me escuchas y porque a través de tu hijo, Jesucristo, me has perdonado.       
Gracias por toda la creación y la manera insuperable en que la has diseñado; porque podemos disfrutarla y nos colocaste como custodios de ella.  Lamento el mal uso y el desastre que hemos ocasionado por nuestros egoísmos y ambiciones.  Perdónanos.
Gracias por tu amistad y todo lo que ella ha significado. Gracias porque podemos comunicarnos sin pronunciar palabras, y hacerlo fuera de los ritos y las costumbres humanas.   Finalmente, gracias porque te puedo dar gracias.
          Tu hijo,
Edric

martes, 22 de noviembre de 2011

Así juzgamos a veces

La International del 52
     Cargué en Toa Alta [Maderas Tratadas (MT)] la International del 52 con unas vigas de 3 x 8 y salí rumbo a la Avenida Roosevelt para recoger unas lozas, lechada y pega...y después, de regreso a Adjuntas.   Los tablones eran muchos y pesados, pero como estaba consciente de que me faltaba completar la carga, los coloqué en un solo lado de la caja del camión; previendo que el enorme desbalance quedaría nivelado con lo que aún me faltaba.  Así fue.  Desde Puerto Nuevo hasta Yahuecas aquel resultó ser el camioncito mejor equilibrado en toda la carretera.  Era el año 82, de manera que un vehículo de treinta años, recién pintado, aniquelado y bien estibado tuvo un atractivo especial para muchos que transitaban por la misma ruta: toques de bocina, saludos de brazos y hasta quienes se parearon en la autopista para hacernos algún comentario positivo o preguntarnos si vendíamos ‘la troca’.
     Precisamente hoy, transcurridos casi treinta años de aquella travesía me acordé de la experiencia.  ¿Qué provocó tal recuerdo?
Así quedó moldeada finalmente
     Vertíamos el cemento de la escalera del nuevo gazebo donde, Dios mediante, vamos a ubicar el ‘restaurarte’.  Yo diseñé el edificio y la escalera me presentó un gran reto.  Abre en forma de abanico y de frente existe una acera que provoca un declive de unas siete pulgadas desde un extremo al otro.  El sexto y último escalón queda a nivel de piso y obviamente, está nivelado.  Para que los escalones quedasen a la misma altura y más o menos equidistantes de frente y de fondo hubo que hacer malabares.  (Feliciano Marcucci, el maestro de obras, y yo nos rompimos el casco e hicimos y rehicimos los moldes.)  Una cosa es la idea bosquejada en un papel con sus medidas, y otra, encontrarse con éste ‘tostón’.   Claro que le tomé una foto antes del vaciado del hormigón.  Supongo que en el futuro, alguien con percepción aguda podrá descubrir ciertos desniveles.  Sin embargo, el resultado final fue el más seguro y cómodo; toda una obra arquitectónica.
     ¿Qué tienen en común éstos dos relatos?  Ambos presentan y conllevan decisiones en las cuales se deben tomar en consideración ciertos factores que solamente uno conoce.  ¿Cuántas personas habrán observado lo mal balanceada de la carga cuando viajé desde MT hasta la Roosevelt?  Y aunque menos obvio, ¿cuántos se percatarán de los desniveles de los escalones?  ‘¡Qué tipo más bruto ese!’  Lo cierto es que todos juzgamos y la mayoría de las veces lo hacemos sin tener los elementos de juicio necesarios para hacerlo justamente.  Por eso dijo aquel calvito, científico y político que aparece en el billete de cien; si no puedes decir algo bueno de alguien, mejor guarda silencio.  Esa es la moraleja.