Cuando se han corrompido más allá de toda posible rehabilitación y han perdido el derrotero, hay que desecharlos; examinar cuales fueron las circunstancias que justificaron su razón de ser, decidir si ante la presente realidad, sigue existiendo la necesidad y recomenzar o generar otra manera de proteger los intereses del Pueblo. ¡Me refiero a la legislatura! Su responsabilidad primordial es establecer la política pública del país. Mientras que el Ejecutivo (Gobernador) administra, la Asamblea Legislativa es quien tiene la exclusiva autoridad para dictar las reglas que rigen nuestra vida colectiva como sociedad organizada.
En el libro, Historia Constitucional de Puerto Rico, José Trias Monge, ex juez presidente del Tribunal Supremo de Puerto Rico sostiene que el poder legislativo es un acto de soberanía delegada por el Pueblo para que sean atendidas sus necesidades sociales y económicas. Otro ex juez del Tribunal Supremo, y ex profesor de la Facultad de Derecho de la U.P.R., Raúl Serrano Gelys, en su libro Derecho Constitucional de Estados Unidos y Puerto Rico, explica que la responsabilidad primordial de la Rama Legislativa es usar su poder para reglamentar la conducta privada, en beneficio del interés público, la seguridad y la moralidad. Diversos escritos publicados en La Revista de la Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación, donde especialistas exponen cómo las leyes actúan sobre la sociedad, se destaca que legislar no es 'complacer corrientes' sino ejercer una responsabilidad histórica para preservar la convivencia y los valores fundamentales de la comunidad.
¿Diría usted, amigo lector, que nuestra legislatura realiza las funciones que justifican su razón de ser? Creo que la mayoría estamos de acuerdo en que se han desviado, convirtiéndose en el escenario de riñas, tanto partidistas como personalistas, y semillero de propuestas de medidas con muy poco o ningún valor a la hora de favorecer el bienestar económico del país, mucho menos, los valores éticos que engrandece a los pueblos.
¿Sabes cuánto nos cuesta mantener este cuerpo compuesto por 78 legisladores? Sus presidentes (2), reciben un salario básico de $110,663.00; los vicepresidentes (4) entre $79,036.00 y $84,841.00 y setenta y dos de ellos, $73,775.00. A eso hay que sumarle las aportaciones patronales al seguro social, Medicare, planes médicos privados y un plan de pensiones por retiro el cual ascendió a $38 millones en el presupuesto 2025-2026. Pero eso no es todo; algunos legisladores reciben reembolsos por millaje y gastos de representación y existe además, un presupuesto separado para sus oficinas que en el caso de las presidencias camerales llegan a casi $200,000.00 mensuales.
¿Con esa inversión de nuestro dinero, ha mejorado la economía o la calidad de vida del puertorriqueño? Conocemos la respuesta. Sostengo que ha empeorado.
Estos gastos, que se supone tengan buenos resultados observables en el país y su gente, son independientes de los de la gobernante, su gabinete y asesores, así como de la judicatura. Analizar el cumplimiento de sus deberes y los resultados de sus gestiones, es harina de otro costal; tema a ser considerado independientemente y en otra ocasión.
¿Entonces que haremos? Muchos piensan que no se puede hacer algo; otros, que hay que cambiar de partido en las próximas elecciones y a un grupo... ya dejó de importarle. A los 81 no me rindo, ni creo que el asunto dependa del estatus, de cambio de partido... y me sigue importando.
Aún cuando estoy consciente de que el sistema institucional ha sido diseñado de tal manera que impide el desarrollo, (Catalá Oliveras y Rey Quiñones); esta es mi propuesta sobre asuntos significativos que requieren de atención y solución, de manera que se genere una mejor calidad de vida individual y colectiva.
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| El Manifiesto de Reconstrucción frente a los muros del poder fallido. |
"Nota de Transparencia Ética: Esta imagen es una ilustración conceptual generada mediante Inteligencia Artificial. No representa un evento físico, sino un acto simbólico digital destinado a visualizar las propuestas del 'Manifiesto de Reconstrucción' ante la inacción de nuestras instituciones."
No pretendo ser poseedor de la verdad absoluta, pero estoy convencido de la urgencia de generar un diálogo, de alcance nacional, que sea creativo y desprovisto de egoísmos, al considerar este Manifiesto. Va a requerir de nuestra disposición para escuchar, aprender y proponer soluciones colectivas, en un ambiente de liderato compartido. Ese será el primer gran reto con que nos enfrentaremos para que la propuesta tenga los resultados esperados. No se trata de un 'decreto inamovible' y tampoco uno de soluciones específicas. Es el documento donde trazo la ruta que debe seguir un pueblo que, tras años de desgobierno, reclama su derecho a ser escuchado.
Este es el Manifiesto:
1. Convocar un diálogo multisectorial para diseñar un modelo económico que tenga como prioridad nuestro pleno desarrollo y autogestión, independientemente de los efectos que ello pueda tener sobre el estatus político.
2. Crear un organismo ciudadano y técnico, desvinculado de líneas partidistas, que tenga como objetivos estudiar y proponer soluciones de consenso sobre la situación fiscal del país. Esto incluye: evaluar la efectividad de la Ley PROMESA, su posible eliminación, determinar el monto real y la naturaleza de la deuda y recomendar la fijación de responsabilidades de quienes la generaron.
3. Realizar un análisis técnico y ciudadano para evaluar la efectividad y validez de los contratos de LUMA y Genera PR, explorando, como alternativa, la creación de una cooperativa de energía donde los propios abonados asuman la administración y propiedad del servicio.
4. Realizar una revisión integral del marco legal que aplica a la corrupción gubernamental, con el fin de fortalecer las penas y medidas disuasorias. El proceso de diálogo debería considerar, entre otros: la doble restitución de fondos malversados, la imposición de daños punitivos, y la suspensión de privilegios y pensiones a quienes sean convictos. Igualmente, la evaluación de una prohibición para que personas culpables por estos delitos, sean contratadas o empleadas por el gobierno. El tema amerita evaluar si proceden medidas más estrictas para fiscalizar el otorgamiento de dispensas por la Oficina de Ética Gubernamental y una regulación sobre la gestión de los cabilderos.
5. Establecer un proceso para rediseñar los sistemas de educación y salud, para asegurar que los mismos respondan a los mejores intereses públicos, a la seguridad y la moralidad social. Considerar, como parte del diálogo creativo, la opción de que ambas queden bajo el control de educadores y profesionales de la salud, garantizando su total independencia de influencias político-partidistas.
6. Realizar una evaluación sobre las exenciones contributivas otorgadas a grandes capitales y a extranjeros, y promover incentivos y beneficios contributivos para puertorriqueños. El proceso participativo en este análisis, debe tomar en cuenta, prioritariamente, a quienes desean mejorar sus viviendas, emprender negocios propios y cultivar nuestra tierra.
7. Propiciar un diálogo nacional para diseñar un sistema que enaltezca la dignidad del trabajo y facilite la reintegración a la vida productiva de todos los ciudadanos. Este esfuerzo conjunto buscará devolverle el orgullo de ser constructores de nuestra Patria, a quienes han quedado atrapados en ciclos de dependencia, debido a la asistencia económica de planes federales. Tales ayudas podrían transformarse en una plataforma de capacitación y participación activa en el desarrollo del país.
8. Impulsar una firme gestión colectiva para lograr que Puerto Rico se exima de los efectos de las Leyes de Cabotaje, procurando un trato igual al que disfrutan las Islas Vírgenes, estadounidenses. Este reclamo debe tomar en cuenta el impacto de estas leyes sobre nuestro costo de vida y nuestra capacidad de competir y beneficiarnos del comercio internacional.
9. Fomentar, a través del diseño participativo, una Reforma Agraria integral, que tenga como norte alcanzar nuestra autosuficiencia alimentaria. Este proceso debería considerar, mediante el consenso de nuestros productores, la implementación de tarifas protectoras y otros mecanismos que aseguren la competitividad y permanencia de los productos cosechados en nuestra tierra.
10. Coordinar un esfuerzo conjunto entre el sector privado y el público para diseñar un plan para que empresas originarias en diferentes países se establezcan en Puerto Rico. Con ello se procura diversificar nuestras relaciones comerciales y fortalecer nuestra presencia en la economía global a través de alianzas estratégicas internacionales.
11. Crear un sistema de selección y nombramiento de jueces donde la ciudadanía tenga una participación prioritaria, en lugar de ser seleccionados, exclusivamente, por el gobernante y confirmados por el Senado. En este proceso de diálogo, se propone evaluar criterios de selección centrados estrictamente en el carácter moral, la vocación y la capacidad de impartir justicia; considerando además la descalificación de personas con trayectorias político-partidistas de manera que se promueva la independencia y transparencia de la Judicatura.
12. Establecer un compromiso nacional para el diseño de medidas que brinden protección y apoyo a nuestro patrimonio histórico, cultural y lingüístico. Este esfuerzo colectivo debe asegurar la total independencia de nuestras instituciones culturales frente a intereses partidistas o preferencias de estatus, preservando nuestra identidad como fundamento irrenunciable.
Estas propuestas estarían incompletas si mi generación fuese la única que apoyase y participase en la implementación de las medidas en las cuales se le otorga poder a la ciudadanía. Es necesaria la incorporación y participación activa del talento joven. Por tanto, extiendo una invitación, a través de este Manifiesto para que los que se fueron, o piensan irse, vean que un proyecto de reconstrucción de Puerto Rico es viable y que su talento, vergüenza y fortaleza son indispensables. No les pido que regresen a lo que hay, sino que sean parte de lo que seremos.
De igual manera insto a los actuales legisladores, haciéndole un llamado a sus consciencias, para que respondan a este emplazamiento con el firme y exclusivo objetivo de hacerle bien al Pueblo de Puerto Rico. Reconozco que no es fácil, sería más bien arriesgado. Dar tal paso implica un cambio de perspectiva... ¿Fidelidad al país o al líder político? Lo último es lo que nos ha llevado a donde nos encontramos. Lo primero es lo que les hará copartícipes del pueblo que todos deseamos crear.
| Senado y Camara de Representantes de Puerto Rico |













