No es dificil pensar en que todo está planificado. Que ese mar de emociones, reacciones y hasta análisis en que 'caemos', cumple con lo que se espera de nosotros para que seamos útiles dentro de un propósito mayor que solemos desconocer y que sirve determinados intereses y objetivos relacionados con el poder.
Recordemos las Torres Gemelas.
Creo en la igualdad del ser humano y su derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Creo en el derecho a la propiedad privada.
Creo que nuestra libertad debe ser usada para hacer el bien y no el mal. Creo que un mal no justifica otro mal, aunque piense que uno es mayor que el otro; porque al pensar así, siempre encontraremos un mal mayor que habrá de justificarlo. Creo en ser solidario con la indignación que provoca el mal y con aquellos que lo padecen.
También creo que la realidad política estadouni-
dense (y lo digo de ese modo, porque aparte de la nuestra, es la más cercana) es una enfermiza y contaminante.
Creo que los puertorriqueños tenemos enormes retos que requieren de soluciones inmediatas y la inversión de nuestra valiosa energía.
