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martes, 27 de enero de 2026

¿MESIAS O DEMONIO? LA POLITICA COMO UN NUEVO CULTO.

     No, este no es un escrito religioso o un debate teológico.   Es que entre amigos y familiares he escuchado decir que el actual presidente de los Estados Unidos es un ángel enviado del cielo, y a otros, que es un engendro satánico.  No creo que sea el único personaje en la historia reciente, que haya provocado similares impresiones antagónicas.  Si por un momento nos olvidamos de quien causa tal incongruencia y nos enfocamos en quienes reaccionamos, atacando o defendiendo, cabe preguntarse: ¿Cómo es posible que estemos inmersos en tal estado de cosas? ¿Al bueno le llamemos malo y al malo, bueno?

¿Falta de educación?  ¿Propaganda mediática? ¿Fanatismo? ¿Ausencia de valores o el relativismo atribuido a los mismos?  ¿La masificación del ser humano?  ¿La persecución de quienes piensan o lo hacen de manera diferente?  ¿Nuestra baja autoestima colectiva?  ¿Todas las anteriores y las que tú, amigo lector, pudieses aportar? 

Lo cierto es que esto se ha convertido en un berenjenal existencial.  

    Ciertamente, la libertad para hacerlo existe, pero: ¿A eso es a lo que aspiramos como pueblo?  ¿Cómo puertorriqueños?  ¿Será este el estilo de vida que consideramos beneficioso y saludable para los nuestros y para
nosotros?  Por supuesto que no, y no creamos por un instante, que podemos vivir en una burbuja de valores; de nobleza y amor en la pecera hogareña y que eso logrará el objetivo esperado.  Lo ‘de afuera’ se filtra hasta la intimidad familiar de distintas maneras:  los celulares, los juegos de video, las películas, la música, el entretenimiento y hasta en la escuela.   
    ¿Respuestas?  La máxima de amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo, es la brújula, pero requiere de aplicaciones prácticas. De otro modo se queda en la pura liturgia eclesiástica, en la aceptación superficial y la religiosidad, especialmente ahora que parece que muchos han cambiado la iglesia por el partidismo.

      Soluciones mágicas no existen, pero un primer paso es reconocer que lo que vivimos no un destino inevitable. Recuperar los valores, la integridad y la dignidad es probablemente el acto más revolucionario de nuestro tiempo.  La solución no es una receta, requiere el trabajo personal, consciente y constante, de procurar, en todos los ámbitos de nuestra vida, lo que nos exalta sobre lo que nos rebaja.

¡Comencemos ya!

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Publicada en la Sección de Opinión, en El Nuevo Día, bajo el título 'La política como un nuevo culto',  el 26 de enero de 2026.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

ANTE LA CATARSIS DEL ATAQUE Y EL CONTRATAQUE QUE NOS DEFINE Y NOS CONSUME

         En el vaivén dentro del cual los puertorriqueños venimos desempeñándo nuestras vidas colectivas, hemos pasado este año encontrándonos bajo la sombra de una señora gobernadora y de un señor presidente.  Y no es que estemos a favor o en contra de ellos, porque independientemente de que se trate de apoyarlos o censurarlos, nos hemos colocado bajo su zona de dominio.  

¡Nos absorben!  

Elaboramos argumentos; unos como fanáticos defensores y otros, como acérrimos críticos.  Invertimos una buena parte de nuestra energía vital en ello.  ¿Cuál es el efecto?  En términos de lo que hacen o dejan de hacer… ninguno.  Es como si viviésemos en una especie de catarsis continua, expulsando de nuestro sistema las emociones ‘positivas o negativas’ que ellos provocan con sus actos.  


      Los medios han convertido este espectáculo en nuestra comidilla diaria. 
 Salir de esa zona de reacciones, que luego elaboramos y manifestamos como ‘razones lógicas’ no es cosa fácil, especialmente cuando atemperamos sus efectos nocivos enajenándonos, entre otras cosas; con festivales, espectáculos, fiestas y chinchorreo.                                       
                                                       ¿Y por qué debemos salir de tal estado de situación?

Porque carecemos de un razonado y analizado proyecto de país; uno cuyos objetivos sean intencionalmente ajenos al partidismo.  Este último arrima la brasa al sartén de sus preferencias de estatus, según las interpretan los líderes de turno. 

    Doy un ejemplo: es razonable y juicioso, siendo una isla, que aspiremos a la autosuficiencia alimentaria, pero si trabajamos en esa dirección, dependemos menos del Norte y eso ha sido interpretado como un camino hacia la soberanía y la independencia, y como consecuencia, se desecha. Bajo esa óptica, lo importante deja de serlo y lo accesorio y trivial, devora lo urgente.  Es como un juego de espejos donde el bienestar real se vuelve invisible.

     A la hora de la verdad, somos más partidistas y defensores de insignias, del estatus… y ahora, más que antes, fanáticos o detractores de personalidades políticas.  Esa es la razón por la cual no existe una visión clara y un plan ejecutable que nos ayude a mejorar la calidad de vida de los habitantes de esta tierra.

No hay resolución de fin de año, o regalo de Reyes Magos que pueda sustituir la responsabilidad que tú y yo tenemos al respecto.  ¡Adelante!  Y que así nos ayude Dios.

 

lunes, 3 de marzo de 2025

MISIÓN CUMPLIDA, PERO ES BUENO VER Y COMPARTIR LO QUE OCURRE TRAS BASTIDORES

    Actualizando, recogiendo y organizando mi estudio/palomar, me topo con un cúmulo de escritos: cotizaciones, mensajes, apuntes y prototipos, así como discos (CD) relacionados con la publicación de mi último libro; Hacienda Luz de Luna, 1883-2024, Pasado, presente y futuro.  Encierran una historia llena de:  esfuerzos, logros y fracasos, alegrías y tristezas.  Por eso mi tendencia a guardar y almacenar tanto.  Son de valor, pero a mi mente viene el recuerdo de la experiencia cuando, junto a mis hermanos, dispusimos de las muchas 'cosas valiosas' que pertenecieron a nuestros padres, luego de que ambos fallecieron.  Unas las distribuimos entre nosotros, otras se subastaron, se donaron y otras, sencillamente se desecharon.  En ningún caso, llegaron a poseer el valor y significado que le dieron nuestros padres y que les motivó a retenerlas.  ¡A los 80, uno se detiene a analizar estas cosas!   De manera que sí, voy a disponer de ellas, pero antes echo mano de la tecnología; las fotografío, escribo y publico al respecto.   Ese precisamente es este escrito.           

¡Fueron alrededor de tres años!  

Coordiné, sobre la marcha, el tiempo que diariamente habría de dedicarle al proyecto para acoplarlo con el tiempo y atenciones a mi esposa, hijos, tareas en la finca, citas médicas y otros compromisos.  Resultó que las noches y la madrugadas brindaban los mejores momentos.

Fue necesario determinar sus propósitos específicos, organizar las ideas, superar estados de ánimo y adentrarme en: introspecciones, reconocimientos, realizaciones, investigaciones, recopilaciones, así como en seleccionar y ordenar.

Elegir el programa (Publisher) para escribirlo y el  que utilizaría para trabajar las fotos (Photoshop).

Diseñé la portada y la contraportada, seleccioné medidas del papel, márgenes, tipo y tamaño de letra, títulos, elegí el espacio que cubriría cada fotos (unas 700 a colores, página a página), creé uniformidad entre textos y fotos en las 375 páginas que resultó tener el libro.  Trabajé las tonalidad y tamaño de cada foto.  Guardé y protegí lo logrado, de tal manera que los apagones de luz no causaran la pérdida de lo hecho ... actualicé y archivé constantemente, dentro y fuera de la computadora.

Hice múltiples pruebas de impresión para corroborar, ajustar y corregir. 

Coordiné con mi esposa Luchy, mis siete hijos, mis cuatro hermanos y cuatro cuñados para que sometiesen sus biografías y las fotos familiares de sus respectivas 'tribus' que me propuse publicar en la parte final del libro.  Edité sus escritos y creé una secuencia coherente entre todos ellos.      

Imprimí, en blanco y negro, el libro completo y se lo remití a su editora.  Esperé e integré  sus recomendaciones así como otras mías.  Seleccioné la casa impresora y con ellos acordé la calidad de papel, color y fuerza de la tinta en las letras.

En este caso, comencé con una publicadora y luego de dos muestras y varias reuniones en el área metro, fue necesario cambiar a otra, toda vez que carecía de la capacidad tecnológica para tratar con las fotos a color.  (Algo que me aseguraron tener al inicio de nuestro trato.)  Con la segunda, hubo que leer y releer varias veces el libro, ya que ocasionalmente surgían variaciones en la continuidad del texto, al pasar de una página a otra.  Esto en parte de debió a que había que hace una conversión de Publisher al programa que ellos utilizaban.  Ello me dió la oportunidad de encontrar y corregir algunos errores ortográficos y de diseño. 

 Américo, Adrián y yo el día que
completamos la revisión del libro.
Foto cortesía de Luchy Vivoni

Finalmente, el último día de diciembre del 2024, celebramos en la impresora, el haber completado todas las correcciones del texto y las fotos.  Llegamos a casa por la noche y envié una breve nota, reiterándole mi agradecimiento y mencionando que lo que no habíamos revisado el día anterior era la portada y la contraportada.  De vuelta, recibí una respuesta y la foto de ambas. ¡No aparecían las correcciones que le había hecho y enviado! 

Luchy y yo decidimos dar un último viaje a Humacao para asegurarnos que todas las correcciones, incluyendo las de la portada y contraportada se hubiesen registrado.   Pero, lo que pareció un inconveniente, digamos, un fallo, se convirtió en una oportunidad.  

Hacía días que había visto, en varios lugares de nuestra casa, lo que pensé que era un libro y que la curiosidad me llevó a examinarlo.  Se trataba de un diario de apuntes de Luchy del año 2002 y en su puño y letra, el primer registro se titulaba, La libertad.  ¡El tema que me apasiona y que ha sido objeto de dos libros anteriores!  Igualmente, había recibido una foto de la pintura al óleo que realizó Ángel Ballestero Pinazo, siendo yo el modelo.  ¿Perder esta  ocasión para diseñar e incorporar dos páginas al final del libro?  ¡De ninguna manera! ¡Ahí están!

Bien.  Ahora estamos listos para echar lo material a la basura.  El sentimiento, las emociones y algunos eventos ya han sido registrados y compartidos con ustedes.  ¡Hasta pronto!  Porque al final de un proyecto, y mientras el día y la vida duren, se comienza otro.          

       


 

domingo, 19 de febrero de 2023

CÓMO ECHAR PA'LANTE EL CAFE DE PUERTO RICO

  

Encapullada de café Hacienda Luz de Luna
    Regreso de la finca hoy sábado.  Fui a realizar unas tareas que no pude completar durante la semana y noto la tremenda encapullada que trae el café.  Las lluvias de estos días y el abonamiento le han hecho mucho bien.  Lo disfruto con optimismo y esperanza, pero además, con un trasunto de pesimismo.  Perdí un 40% de la cosecha de la pasada por falta de cogedores; eso es más o menos lo usual entre la mayoría de los caficultores de la montaña, aunque en años anteriores, pude recoger un 90% de la misma.  
    El Huracán María marcó en Puerto Rico un tiempo en la agricultura.  Entre los miles de puertorriqueños que emigraron, lo hicieron muchos de los que se dedicaban a coger café.  El Título V de Yahuecas, Adjuntas, una comunidad de unas 350 casas contiguas a mi finca, se vació de personas jóvenes, muchos eran trabajadores.  Además, de los 10 cogedores que tenía antes de María, la mitad eran personas mayores de cincuenta años y tras el huracán, algunos se vieron afectados en su salud y otros se fueron de la Isla.  Hay que tener presente que el café produce una cosecha anualmente y su recolección suele extenderse entre los meses de septiembre y finales de enero.  El impacto de los vientos huracanados destruyó miles de árboles de café y la mayoría de las fincas, por derrumbes y destrozos quedaron incomunicadas e inaccesibles.  Pero esas son obras de la naturaleza y contra ellas no se pelea, se sobrevive o se sucumbe.  Hay otros aspectos que requieren corrección urgente.
Bajando café en mulas
    Uno se pregunta: ¿Cómo es posible que en la década de los cincuenta, en Puerto Rico se produjesen unos 350,000 quintales de café?  Eran tiempos de menos agrónomos, medios de transporte, tecnología, abonos químicos y herbicidas. Tiempos en que el café puertorriqueño se exportaba a Europa y cuyo cultivo permitió el desarrolló de cientos de industrias relacionadas con su procesamiento y venta.  Entonces, la intervención del Departamento de Agricultura era mínima.  Ahora la realidad es otra.  Prácticamente todas las facetas de lo que queda de esta ‘industria’ está reglamentada por el gobierno y estamos produciendo
Cogedor de café
aproximadamente unos 40,000 quintales de café; 260,000 quintales menos de lo que consumimos.  ¿De dónde proviene el resto?  El propio gobierno lo compra y lo importa desde México y se lo vende a la mayoría de los torrefactores nuestros.  En esa operación económica invierte unos 60 millones anualmente y obtiene el doble.  De ese dinero paga muchos de los gastos operacionales del gobierno; aunque por ley, se supone que lo utilice para incentivar a los caficultores a sembrar café.  La realidad es que la mayoría de las marcas de café que llegan a las góndolas de los supermercados dicen “hecho en Puerto Rico”, pero es porque cualifica para ese calificativo si se elabora y empaca aquí.  En un 90%, se trata del café de afuera.
    ¿Y qué sucede con el reciente aumento en el precio de la libra de café que compramos tú y yo?  Ni un centavo llega al agricultor.  Ello corresponde al aumento
que el gobierno fijó en el precio de venta del
café importado a los torrefactores y ellos a su vez, se lo pasan a los consumidores.  En cuanto al precio que el torrefactor le paga al agricultor por los 40 mil quintales que se producen en nuestras fincas, el Departamento de Agricultura estableció un precio mínimo de $18.00 el almud (28 libras de café uva) y eso es lo que se está pagando.  Es importante destacar que en la cosecha de café del año pasado, el mismo café que vendí a $21.00, ahora lo pagan a $18.00.  A eso le añadimos que la semana pasada aumentaron los precios de los abonos que requieren las fincas de café.
    Con ese panorama sombrío, quienes continúan sembrando café y atendiendo sus cultivos lo hacemos como un gesto de amor.  Añado yo; patriótico.  Sin embargo, no todo puede quedarse en la descripción de esa triste y abusiva realidad.  ¿Qué podemos hacer?
    
Sustituir paulatinamente, pero dentro de un término de 10 años, la importación de café.  Dentro de ese mismo tiempo el gobierno deberá encontrar maneras de reducir sus gastos operacionales, concentrándose en el salario de los legisladores, reducir su número de asesores, al igual que esos mismos gastos en La Fortaleza y eliminar la práctica de contratar bufetes de abogados para representar departamentos gubernamentales que tienen una división legal.  Identificar cuáles son las marcas de café 100% puertorriqueños y publicar un listado de ellos y los lugares dónde puede adquirirse.  Crear un logo que identifique los cafés, así como los negocios que lo venden y promocionan.  Incentivar a lo torrefactores que usan café importado, a comprar el café nuestro.  Establecer una diferencia en precio entre el café importado y el producido localmente (por supuesto, el nuestro debe pagarse a un mejor precio).  Desarrollar una campaña educativa sobre el valor y calidad de nuestro café vs. el importado, con el propósito de crear consciencia sobre los beneficios directos e indirectos al
adquirir nuestras marcas de café.  Aumentar el precio que recibe el agricultor por almud de café vendido, de manera que éste pueda pagarle un mejor precio a los cogedores. Incentivar al caficultor a que así lo haga.  Controlar el precio del abono granulado y motivar a los vaqueríos y criadores de ganado y caballos a convertir el estiércol en abono orgánico.  Educar a los caficultores sobre su uso y beneficios.  Brindar cursos sobre caficultura y las maneras de convertirlo en una empresa, en los recintos universitarios.  Desarrollar una campaña, a través de prensa, radio y televisión para que puertorriqueños, con diversidad de trasfondo y educación, se motiven a recoger café y que además reciban el beneficio económico que esa actividad les puede generar durante 5 meses al año.
    Por supuesto que la lista no es exhaustiva.  Hay personas con muchas buenas ideas.  No creo que se requiera de tanto peritaje para fortalecer y hacer crecer la industria cafetalera puertorriqueña.  Con el enfoque correcto y la descontinuación de las prácticas gubernamentales que le son perjudiciales, podemos tener un futuro lleno de nuestro propio café.  Además de amar a Puerto Rico, es necesario llevar a cabo un conjunto de medidas que sean cónsonas con ello.  ¡Adelante!  ¡Venceremos!

martes, 21 de diciembre de 2021

El país visto desde Yahuecas, una mañana de frío. 12/21/21

Ayer llovió todo el día y parte de la noche. Hoy, en Yahuecas, amaneció con frío. Anda por los 50's. Dentro del vórtice de eventos enajenantes que casi diariamente nos acontecen a los puertorriqueños, tengo que pulsear para mantener la óptica que me permite seguir adelante con alegría y la creencia de que lograremos el país que todos merecemos. A veces pienso que el aparcelamiento en tribus partidistas, ideológicas, de intereses económicos y hasta religiosas, es demasiado fuerte e insuperable. Cuando me concentro en el maltrato que emana de la colonia: las Leyes de Cabotage, la Junta de Control Fiscal, el silencio y el conformismo comprado con 'ayudas federales' y los miedos que se nos infunden. Cuando veo la corrupción institucionalizada y una pandemia que ha alterado nuestra convivencia social y comportamiento, y se le llama científico al cuento que la misma provino de una sopa de murciélago en China. Cuando veo guerras donde se usan como excusas la libertad y la democracia y se abusa y controla el clima como un arma, me frustro y se me olvida que ese no es el camino.

Necesito reenfocarme. Sé que somos más los puertorriqueños que creemos en aquellos aspectos positivos que nos permiten convivir con otras personas de un modo justo, honroso y digno, con el fin de alcanzar una sociedad y un gobierno que propicie el bienestar de todos. Sé que nos corresponde a ti y a mí tomar control de nuestras vidas y ser la clase de líderes (servidores) en nuestras familias, empresas, vecindarios y pueblos. Me molesta que el mal sea agrandado desproporcionadamente por los medios de comunicación, pero me mantendré firme en creer que habremos de prevalecer aquellos que nos dedicamos a hacer el bien. Que ningún mal, cierto o falseado nos absorba. ¡Que así nos ayude Dios!

Reflexivo en día de frío en la montaña.



viernes, 8 de octubre de 2021

SOMOS ESE OTRO QUE TIENE LA SOLUCIÓN

    Es temprano en la madrugada. Me encuentro frente al monitor de mi      computadora. A ésta hora, acá en medio de las montañas de Adjuntas está fresco, pero el friito de temporada aún no ha llegado. Es posible que las tostadas francesas y el café caliente hayan alterado mi percepción de la temperatura; pero no es sobre eso que quiero hablarles.
Por años he dedicado tiempo a comunicarme por éste medio con ustedes. He dedicado tiempo a la reflexión y a la meditación, y la he combinado con la habilidad artística para crear carteles y colocarlos en mi muro. La mayoría de las veces, lo he hecho manteniendo la confianza y la esperanza en que estoy aportando a crear mayor consciencia sobre la necesidad de ser partícipes en la creación del nuevo y mejor Puerto Rico que deseamos y merecemos. Es posible que a pesar de ello, sólo lo haya hecho en términos generales He compartido contigo el tema de la necesidad de pasar del malestar y la queja por lo que acontece en el país, a la creación de alternativas que nos permitan poner en práctica lo que sería la mejoría. Me he acercado, de manera particular, a quienes he creído más capacitados para juntos crear tales mecanismos. He exhortado a nuestros gobernantes a ser buenos servidores públicos; a dejar a un lado los miedos, las agendas escondidas y la inmoralidad de la corrupción. Por momentos he pensado que me he excedido en ello. He resaltado la importancia de los valores, entre ellos el de la libertad y he condenado el partidismo, las leyes de cabotaje, la junta de control fiscal y el coloniaje. Siempre me he esforzado en hacerlo con respeto. También he recurrido a la queja y sí; he perdido la perspectiva.
Hoy me machaca la mente y el corazón, la idea de que, a quienes llevamos a cabo ésta misión o algunas similares en la búsqueda de ese mejor puertorriqueño y el Puerto Rico añorado; nos acosan los fantasmas del ningunismo y el protagonimo. No es que no se haga. Hacemos por la patria y servimos a la patria; pero se nos dificulta cuajar operaciones que sean el resultado de una diversidad de mentalidades puestas al servicio de crear y poner en práctica soluciones concretas ante la deprimente realidad que vivimos todos. Muchas veces he expresado la creencia de que cada cual haciendo lo mejor que puede en el lugar en que se encuentra, nos permitirá alcanzar ese objetivo. Lo sigo creyendo como solución diaria que nos fortalece poco a poco. Creo en el valor de las asambleas de pueblo y el trabajo que estas realizan. No obstante, hoy más que nunca percibo que se requieren medidas inmediatas, porque el mal que nos aqueja se mueve rápidamente. Es urgente la interconexión entre quienes creemos en el bienestar del pueblo; en el derecho a la felicidad, la paz, el progreso y la libertad. Son urgentes las soluciones que se requieren.
Divididos y buscando defectos en los demás (que por cierto, todos tenemos) se nos hace cuesta arriba. ¡Ustedes dirán!

(El escrito es del 7 de octubre de 2019. Publicado en 'feisbuc' en esa fecha, con el cartel que acompaño.)

domingo, 29 de agosto de 2021

CUANDO EL 'BELGUEL-QUÍN' LLEGÓ A ADJUNTAS

Dedicado al amigo Antonio Álvarez Rivera; quien dice andar por ahí arrastrando el esqueleto y digo yo: regando semillas de exquisitez literaria por estas tierras mostrencas. [Y no me pregunte lo que eso significa, porque tan sólo lo menciono por lo bien que suena].

     Me indicó Don Carlos Ramírez Orabona, el agrimensor, que allá para el treintaidós, cuando en el sector Rábanos vio por primera vez a Santa Clós, dijo: "bah, ahora se chavaron los Reyes Magos".  Peyo Mercé, el de Don Abelardo, allá en la Cuchilla, lo expresó de otro modo: "Yo como soy jíbaro y de aquí no he salido, eso de los Reyes lo llevo en el alma."

                    Edric E. Vivoni Farage

 
     Aquel colorao gordo de barbas canosas y abrigo rojo y blanco recibió el trato de intruso y me he encaprichado con el pensamiento de que este otro recién llegado arribó a Adjuntas con la invasión de San Mateo Apostol al patronato de San Joaquín.  No se trata de una guerra entre santos, sino del azote del primer huracán designado con nombre francés: Georges.  ¡Y pensar que esos fenómenos atmosféricos, cuando embaten con furia, arrasan con todo lo que está en pie!  Pero este dios taíno, bautizado a la sazón de un correligionario napoleónico, sólo sacudió el edificio antes de que el mismo fuese inaugurado.  Tampoco pudo con el experimental belguel-quincito que le precedió durante un año; aja, el que abrieron en una estructura móvil para ver si nuestra economía lo sustentaba.  El chiquito hizo al comercio adjunteño como los camellos beduinos en las noches frías y desérticas; subrepticiamente introducen la cabeza en la caseta de campaña y terminan ocupando todo el espacio interno y calentándose. 

Ello coincide con una época en que algunos muchachos adjunteños, para estar en algo, se pintan el pelo, usan pantallas y se sacan las cejas.  Cuando uno visita esos enormes centros comerciales y observa con detenimiento a las personas, surgen tres o cuatro variedades de varones y dos de hembras; ello sin considerar aquellos que ocupan espacios intermedios entre uno y otro sexo.  Este parece el retrato de una degeneración contagiante que resulta de millares de hijos divorciados que han sido criados por sus madres y que la ausencia de autoridad y modelaje paterno les conduce a la rebeldía y a ídolos de allende los mares.  Esos espacios estelares lo comparten especímenes como Michael Jackson, Bob Marley y Dennis Rodmann.  Todo esto, visto por el Barrio Yahuecas, es incomprensible y origina una incomodidad frente a invasores revestidos de armas poco convencionales.    

Yo no me opongo al progreso y mucho menos a las inversiones que se hacen en Adjuntas. Soy un nómada asentado en estas montañas desde hace casi veinticinco años y me he identificado con estos lares.  La velocidad de los eventos se mide acá de otro modo.  En la altura los tiempos lo establecen las chinas y el café;  las cosechas y la saca del pitirre y de la paloma turca; la florecida de los tulipanes, los brucayos y el roble.  Allá en la llanura sobrepoblada se vive de prisa; el reloj y el dinero lo determinan casi todo; por eso los tapones son enemigos y generan tanta tensión.  La razón de ser de los 'fas fús', o sea, los negocios de comida rápida es todo un estilo de vida y de una idiosincrasia. Hasta los mismos nombres lo reflejan. Una comparación de este 'Rey de la Torta de Carne Molida" con La Triple "T" de 'Beibi', el hijo de Don Raúl en la Calle Muñoz Rivera, habla un mundo.  'Trabajando Todos Tenemos' es un nombre que denota una filosofía de laboriosidad y distribución de riquezas; lo otro es una franquicia monárquica, impersonal, carnívora y desabrida.  Por otro lado, en la fonda de 'Beibi' él mismo te sirve con rapidez una 'mista' de carne guisada con arroz y habichuelas blancas que hace honor al sabor casero.  

  Belguel-quín llegó a Adjuntas pero pocos saben quien es su concesionario.  El trato familiar que uno encuentra en El Star Light de Guigui, en El Toronjo II de los Del Valle o el saguán de Norberto, no puede compararse con esa 'jibarita' representante de una nueva generación adjunteña que fue entrevistada, cualificada y adiestrada para trabajar en el mostrador o en la ventanilla de aquella empresa y a quien se le instruyó que sonriese al atender a los clientes.

 El mundo y Adjuntas parecen estar cambiando muy de prisa para un abuelo prematuro como yo.  Añoro la vida campestre, la sabiduría del jíbaro que se nos pierde tras la fachada de un falso progreso.  Disfruto de la conversación donde hace su aparición el 'estógamo', la 'balandra'; la menguante de la poda y de la siembra, el buche de café prieto y los cuentos de antaño, como aquel de Juan Carambingo que fue resucitado por boca de mi amigo Miro Sepúlveda, el carnicero. 

                   

 
     La neblina, la humedad y el frío se aposentan en los ondulantes vallecitos de la altura.  El sereno nocturnal se cuaja bajo las hojas de los guineales dándole un toque plateado.  Cuando observo esos enormes cristales de belguel-quín condensando el aire acondicionado uno se pregunta:  "¿y para que enfriar lo que por naturaleza acá enfría el mismo Dios?"  Su diseño es un atentado contra el clima y el entorno; ¡cómo que ya viene predeterminado!  Nada tienen que envidiarle El Boricua en el desvío, Papolín en Guilarte o el Restaurán Loma Santa camino a Castañer.  Imagínense, con el trasfondo del imponente gigante dormido que nos distingue, a esos castillos triangulados, esas tuberías tirabuzonadas plásticas (verdes, rojos, amarillos, violetas, azules) ¿A quién se le ocurrió semejante adefesio?  La vez que un peluquero improvisador le cortó parte de las barbas al gigante, Pedro Jiménez movilizó al pueblo y hasta Recursos Naturales y ahora que se intranquiliza el sueño del coloso con esta pesadilla continua, nadie ha dicho ni jí.  ¿Y quién, dirá usted, se le pone de frente al progreso?
     Belguel-quín llegó a la montaña; estaba en Utuado, después se instaló en Lares y ahora, en el 98, se estableció en Adjuntas.  Tal vez estas ideas sobre transculturaciones sean el producto de la imaginación de un abuelo de bigote blanco que se niega a recibir este testimonio de impotencia, de falta de originalidad y de muerte de lo nuestro.  Puede que se trate de esos días en que uno se siente deprimido o de un poco vergüenza...tan sólo eso.
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Nota del Autor Edric E. Vivoni Farage
El escrito data de 1998.  Mi hermano Toño Alvarez, el agrimensor Carlos Ramírez Orabona y el amigo Miro Sepúlveda ya fallecieron. El amigo Pedro Jimenez sigue de pié como un roble, ya pasado los 90.  El Star Light, El Toronjo y el saguán de Norberto ya no existen.  Papolín, Las Tres T y el Restaurán Loma Santa desaparecieron. El Boricua cambió de dueño y sigue en el mismo lugar. La foto usada es del local de Corozal, idéntico al de Adjuntas, pero sin las verdes montañas en el fondo.
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Terminando el mes de agosto 2021 recibimos la lamentable noticia de la partida de Guigui.  Sembró sabor y alegría tanto en el Star Light como luego en El Original de Guigui.  Tremenda persona.
 

viernes, 3 de abril de 2020

EL CAMINO PARA VENCER AL COVID-19


     He leído mucha de la información que ha circulado a través de este y otros medios sobre el COVID-19.  Sea cual sea la verdad del origen del virus y sus propósitos; esta habrá de permanecer (en cierta medida) entremezclada con versiones que se oponen entre sí, con la secretividad y con la desinformación que suele acompañar las grandes tragedias de la humanidad. 
     La realidad es que somos los humanos las víctimas y que solamente contamos con una simple estrategia para protegernos del contagio: aislarnos. Sin embargo, las personas disponemos de una enorme capacidad de sobrevivencia, así como para crear nuevas formas de enfrentar aquello que nos amenaza. (A veces nos pueden parecer nuevas y en realidad no serlo.) No nos conduce a una salida airosa la manera en que hasta ahora hemos respondido. 
     Esta mañana veía en la televisión de EEUU una entrevista hecha a un siquiatra que tiene mucho sentido y que es médicamente comprobable. Si las personas estamos un tiempo (él habló de un mes) sujetas a fuertes presiones emocionales y mentales, como la ansiedad, el miedo, la inseguridad, el aislamiento y la desesperación; caemos en una depresión tal, que comenzamos a exhibir distintas enfermedades orgánicas. Siendo ese el caso, me parece importante romper ese cerco emocional ejerciendo la libertad innata que poseemos para lograrlo. ¿En qué dirección necesariamente tendremos que hacerlo para alcanzar nuestra sobrevivencia y la victoria sobre el virus? Comencemos por ser
solidarios; seamos compasivos y comprensivos. Vamos a tener que desposeernos del egocentrismo y adoptar como modo de vida... el amor compartido y la colaboración social. Debemos celebrar los pequeños triunfos, tales como ponernos en paz con hijos, cónyuges, familiares y vecinos (perdonar y rectificar) pero, sobre todo, con nosotros mismos. [Es curioso que el propio virus ha puesto de manifiesto esas necesidades y nos ha humanizado. Al hacerlo, nos muestra una debilidad suya.] Todo lo que fortalezca nuestro ser va a reflejarse en nuestros cuerpos y en el extraordinario sistema inmunológico con que contamos. 
   Es cierto, podemos invertir nuestra energía vivencial en encontrar 'la verdad' sobre las causas y el origen del virus, pero creo que ya es tiempo de asumir la ofensiva. Para ello no tenemos que esperar por el gobierno, el partido o los 'líderes'.  Cada cual puede comenzar ahora y sabemos perfectamente cómo y dónde hacerlo. Esa debe ser nuestra más grande expresión de libertad y nuestra mejor arma para vencer.  Por supuesto, que no podemos enajenarnos de las etapas de desarrollo que sigue el virus y tenemos el deber de protegernos, pero es porque necesitamos estar capacitados mental y emocionalmente para hacer lo que estoy proponiendo. 
   Poniendo a Dios por delante, prevaleceremos.


sábado, 28 de marzo de 2020

LAS DOS CORONAS


Me sentí un poco desubicado antes de ayer.  De hecho, no fui, como lo hago todos los días, a la finca y me quedé en casa viendo televisión y en la computadora dándole seguimiento a esta pandemia.  Quizás es que me siento ya cansado de tanta difusión de información sobre el tema: algunas acertadas; otras, sencillamente falsas y entre unas y otras, un panorama dentro del cual la verdad resulta difícil de descifrar.  El hecho que en estos momentos Luchy esté en Madrid y yo acá en la hacienda, añade un ingrediente
de ausencia y otro de improvisación.  La vida, de repente ha tomado un giro diferente y ha cambiado de  ritmo y prioridades.  Hemos tenido que modificar nuestra óptica en muy poco tiempo y han aparecido los fantasmas de la incertidumbre y el temor; de un sentido de fragilidad.
     Tal vez todas estas cosas unidas explican mi desorientación de hace dos días.  Quizás por coincidencia, esa misma noche visualicé algo que luego me pareció tan obvio y lógico, que ahora no entiendo cómo se me pudo haber escapado. 
     ¿No resulta interesante que esta epidemia la provoca un ‘ente’ que tiene una 
corona?  De hecho, su nombre es coronavirus.  La última gran corona que fue resaltada en la historia cuenta con algo más de 2,000 años.  Aquella corona, posó sobre la cabeza de quien con su muerte impartió vida a millones.  Está, con la suya, imparte muerte a millones.  Aquella, cambia para bien la vida de los humanos a través del mundo entero; ésta pretende tener el mismo alcance, en menos tiempo, pero para mal.   Dios que es poderoso, convierte aquello que el Diablo pretende para mal, en bien. ¿Cuál es el bien?  Nos hemos convertido en más humanos; más conscientes de las necesidades de los demás; o sea, más solidarios y menos egoístas.  En realidad, nos ha impulsado a ser mejores personas.
¿Sorprendente, verdad?




miércoles, 26 de junio de 2019

CLARO QUE SE PUEDE


Aquel sábado en la tarde lloviznaba.  Habíamos pospuesto tantas veces la visita, que de cualquier manera iríamos, aunque ello significase renunciar a una siesta bajo el sonoro techo del cinc de nuestra casa de cien años en Yahuecas.  Serpenteamos por una carretera estrecha y jaldosa, entre pomarrosos, yagrumos y bruscales y cruzamos el pueblito de Castañer.  Allí la tierra es violetacea y acuna cafetales, plantaciones de chinas y guineales.  En esta zona, las personas son diferentes a la de las ciudades: exhiben lo que se puede identificar con nuestras raíces.  Lo jíbaro está por encimita y a la vez, tan profundamente arraigado. 
   Luchy y yo nos dirigimos a casa de unos amigos en las márgenes del Lago Guayo.  Pasamos por un sendero bordeado de miramelindas y palmas de helecho.  Había varias quebradas hinchadas y al llegar está cayendo un tremendo aguacero.  Arturo nos recibe con un super paraguas: “¡Que servicio de valé parquin del Caribe Hilton ni ocho cuartos!”, nos dice al abrir la puerta del carro.   
 Uno tiene que aclimatarse al lugar; a la casa y a estos amigos.  Es como hacer embocadura cuando se tiene de frente el plato preferido o el motor que hay que calentar antes de iniciar la travesía.  Tras el caluroso saludo, respiro el aire húmedo y recreo la vista; nos ponemos al día en los eventos de las dolamas, de la familia y el trabajo y después, a hablar de cómo anda el país.  
Jeannette y Luchy se han ido a fiebrar con las cuentas y los collares y dialogan sobre mil temas que la mayoría de las veces se escucha como un murmullo, así que vamos a lo que nos gusta.

Hace unos añitos; con los Palacios
“Arturo, si uno vive en una isla que tiene limitado su acceso a los productos del exterior; que el 80% de lo que consume lo importa; que es un mercado cautivo, el quinto de los Estados Unidos en el ámbito mundial; que no cuenta con los poderes para impedir la competencia y proteger lo poco que hacemos; que en 40 años se han cerrado cientos de fábricas y abierto decenas de centros comerciales...” (De momento pienso en el significado que tiene la concentración de gente en los ‘chopins’: que nos hemos movido de producir a consumir).  Y prosigo; “¿tú sabes qué es lo que se mueve hoy en día?   Lo que tiene que ver con el financiamiento y con la construcción de casas y con la compra, servicio y reparación de autos.  Fuera de eso, no hay más nada.  ¿Y sabes por qué estamos así?  No es por mera casualidad...” Seguí elaborando, pero me percato que ese no es el enfoque que debemos seguir y probablemente, aquella tarde Arturo y yo hablamos de otro montón de cosas.  Lo cierto es que debimos haber conversado desde otra perspectiva.   Después de todo, ese discurso medio intelectualoide que apoya la ausencia de salidas, que habla de encerronas y de los ‘no se puede’ nos va conduciendo a la tristeza, a la frustración individual y colectiva: es uno que mata la iniciativa, la alegría y la esperanza.  El alma termina enfermándose de pesares. 
   Y viene al caso las expresiones de la sicóloga social, Mercedes Rodríguez cuando
Tomándome un cafecito con Mercedes Rodríguez
optó por renunciar de Notiuno y Teleonce.  De seguro que no lo dijo así, pero le parafraseo: “esto de estar usando la radio y la televisión para machacar la violencia, la confrontación y la agresividad para ganar ‘reitin’ le hace mucho daño a la gente”.  Estoy con usted, Doña Merce. No podemos seguir sordos, ciegos y mudos y permitir que se mantengan abiertas esas puertas, disque para garantizar la libertad de prensa y de expresión y en ello darle cabida a to’ese macabrismo y mercantilismo de algunos medios con la tragedia humana.  Lo que antes era cafrería, no le llega a los tobillos a lo que hoy estamos viendo.
¿Sabes que tú y yo somos los portadores de la conciencia individual de Puerto Rico?  Que uno de nuestros primeros deberes es cuidarnos y protegernos de estos ataques; que hay que sacar la cara y tirar al zafacón toda esta poca vergüenza.  Lo triste, como decía mi abuela, es que lo malo es lo que se pega y cuando venimos a abrir los ojos, estamos contagiaos utilizando el mismo idioma.  Así que la limpieza comienza por la propia casa.
Si hasta ahora hemos permitido que esta mentalidad entorpezca nuestro desarrollo, cambiémosla.  A cada uno le corresponde marchar hacia adelante, con optimismo.  La necesidad es la madre de la invención, así que comencemos a inventar; ya es tiempo de romper con los moldes derrotistas.  Alguien dijo en una ocasión que nuestro mayor recurso es la gente.  Yo creo que existe una enorme riqueza en una mente positiva; en un espíritu combativo y entusiasta frente a las limitaciones; que ve en los obstáculos, oportunidades.
El ingeniero Alexis Massol y el proyecto de auto gestión, ‘Casa Pueblo’ en Adjuntas es un ejemplo de lo que con amor y tesón puede lograrse.  Tras muchos años de lucha y duro trabajo, quedó enterrada para siempre la posibilidad de una explotación minera en esta zona montañosa.  Ahora toda el área ha sido designada como un bosque nacional. Hace un tiempo, este puertorriqueño cosechó el reconocimiento internacional por su gesta.  ¡Ven que sí se puede!
           En el corazón de la Isla, en estas montañas, surgen cosas que vale la pena compartir.  Aquí hay buen terreno y buena madera.  En el corazón de cada uno de nosotros, hay mucho de valor que falta por realizar.  Atrevámonos a soñar y a convertir los sueños en realidades.
            El sol ha caído tras los cerros que circundan el lago. Algunas garzas cruzan de un lado a otro.  La brisa nocturna hace hondas sobre el agua ennegrecida y la tórtola irrumpe el silencio con sus últimos arrullos.  El frío es agradable y nos abrigamos. La luna alumbra con destellos plateados las hojas humedecidas del platanar. Este es un paraíso desconocido para muchos; pero está aquí presente; a muy poca distancia de los más lejanos.
          Nos despedimos y regresamos a casa con agradecimiento.  Sabemos que sólo hay Uno de quien provienen los buenos pensamientos y estamos seguros que con Su ayuda todos saldremos adelante.

Escrito es del 31 de marzo de 2006. Hace más de trece años.