Ya pasé de las ocho décadas y en siete de ellas he sembrado, cultivado y
cosechado. En dos, he enseñado. Tanto en la agricultura como en la educación,
he aprendido que la vida se trata de procesos. La semilla no se deposita en la tierra hoy
para recoger el fruto mañana. El que suceda requiere tiempo, pero más que nada, de una generosa dosis de: fe, esperanza,
paciencia, cuido y disciplina.
Al final del camino, recibimos la satisfacción de recoger el fruto y
disfrutarlo. De la tierra, a la planta y
de ella, cuando la consumimos, a ser parte de nuestro cuerpo.
Sin embargo, no todas las siembras responden al mismo ritmo.
Hay cultivos, como la lechuga, que completan
su ciclo en apenas tres meses; mientras que otros, como la china, demandan tres
años para ofrecer su primera cosecha, y lo puede seguir haciendo hasta treinta o más años después.
Algo muy similar ocurre cuando educamos.
En la formación de una mente,
se siembra y son necesarias las mismas disposiciones y consideraciones para
alcanzar resultados idénticos: la transformación en la manera de pensar de un
ser.
Siento que también he sembrado en mi país. Comencé escribiendo y publicando desde la
escuela superior y no he dejado de hacerlo.
A través de una diversidad de temas, he intentado exaltar esos valores
que deberíamos cultivar para que, entre todos, logremos ese Puerto Rico al cual
todos aspiramos. Donde he visto abusos e
injusticias, las he señalado, recabando la necesidad de que todos seamos parte
de las soluciones.

Confieso que, en esta etapa de mi vida, quisiera ver los mismos
resultados que he visto como agricultor y educador… y es probable que ya estén
ahí, madurando en silencio. O tal vez
deba ser más paciente y comprender que nuestro proceso de pueblo es más lento;
que los frutos se dan en múltiples dimensiones y no todos al unísono.
¡Ojalá se trate de eso! Porque, en el fondo, muchos somos los puertorriqueños que quisiéramos que los
aguacates madurasen antes.
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Publicada en ENDI, Opinión, 14 de febrero 2026.
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El 6 de agosto de 2026 se llevó a cabo el Primer Encuentro Nacional de Decimformando bajo la hábil dirección de Victoria Cerame. Era en Ponce, jueves por la noche, y Luchy y yo nos propusimos asistir. Pensé en hacerle algún tipo de reconocimiento a los participantes y recordé esa peculiar sensación que solemos tener quienes de alguna manera practicamos el arte de componer décimas, (y muchas otras manifestaciones creativas). Nos agrada ser escuchados, compartir lo que realizamos y ver respuestas... pero eso no suele suceder la mayoría de las veces. Casi siempre se queda en el buen deseo y publicamos con la esperanza de que en algún lugar, otros habrán de disfrutarlo.
Me cuadró perfectamente con Quisiera que los Aguacates Madurasen Antes . Por la tarde fui al arbol de aguacates y tumbé unos trece, los eché en el maletín que me acompañó a muchos de los casos en corte y mentalmente planifiqué lo que haría con ellos.
Me alegré al llegar y saludar a Victoria. Le pedí que me diese la oportunidad de compartir 'algo' con los participante y así aconteció. No leí el escrito de los agucates, pero lo resumí y luego pasé a la entrega de los mismos. ¡Qué bien la pasamos! Y ya que me envió estas fotos, tuve la tentación de incorporarlas aquí, como lo he hecho.