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miércoles, 31 de diciembre de 2025

ANTE LA CATARSIS DEL ATAQUE Y EL CONTRATAQUE QUE NOS DEFINE Y NOS CONSUME

         En el vaivén dentro del cual los puertorriqueños venimos desempeñándo nuestras vidas colectivas, hemos pasado este año encontrándonos bajo la sombra de una señora gobernadora y de un señor presidente.  Y no es que estemos a favor o en contra de ellos, porque independientemente de que se trate de apoyarlos o censurarlos, nos hemos colocado bajo su zona de dominio.  

¡Nos absorben!  

Elaboramos argumentos; unos como fanáticos defensores y otros, como acérrimos críticos.  Invertimos una buena parte de nuestra energía vital en ello.  ¿Cuál es el efecto?  En términos de lo que hacen o dejan de hacer… ninguno.  Es como si viviésemos en una especie de catarsis continua, expulsando de nuestro sistema las emociones ‘positivas o negativas’ que ellos provocan con sus actos.  


      Los medios han convertido este espectáculo en nuestra comidilla diaria. 
 Salir de esa zona de reacciones, que luego elaboramos y manifestamos como ‘razones lógicas’ no es cosa fácil, especialmente cuando atemperamos sus efectos nocivos enajenándonos, entre otras cosas; con festivales, espectáculos, fiestas y chinchorreo.                                       
                                                       ¿Y por qué debemos salir de tal estado de situación?

Porque carecemos de un razonado y analizado proyecto de país; uno cuyos objetivos sean intencionalmente ajenos al partidismo.  Este último arrima la brasa al sartén de sus preferencias de estatus, según las interpretan los líderes de turno. 

    Doy un ejemplo: es razonable y juicioso, siendo una isla, que aspiremos a la autosuficiencia alimentaria, pero si trabajamos en esa dirección, dependemos menos del Norte y eso ha sido interpretado como un camino hacia la soberanía y la independencia, y como consecuencia, se desecha. Bajo esa óptica, lo importante deja de serlo y lo accesorio y trivial, devora lo urgente.  Es como un juego de espejos donde el bienestar real se vuelve invisible.

     A la hora de la verdad, somos más partidistas y defensores de insignias, del estatus… y ahora, más que antes, fanáticos o detractores de personalidades políticas.  Esa es la razón por la cual no existe una visión clara y un plan ejecutable que nos ayude a mejorar la calidad de vida de los habitantes de esta tierra.

No hay resolución de fin de año, o regalo de Reyes Magos que pueda sustituir la responsabilidad que tú y yo tenemos al respecto.  ¡Adelante!  Y que así nos ayude Dios.

 

sábado, 21 de noviembre de 2020

¿Y SI DE VERDAD SE ROBARON LAS ELECCIONES?

Ha sido mucha la corrupción, la falta a la moral y demostraciones inequívocas de que lejos de servirle a Puerto Rico, la actual administración gubernamental se sirve del pueblo y coloca por encima de todo, el afán de lucro, el favoritismo y el poder para continuar con su agenda. La lista de situaciones sería demasiada larga para incluirla aquí. El Pueblo conoce está al tanto de muchas de ellas. Una y otra vez han traicionado el postulado de que el poder emana de los ciudadanos, y se repite la comisión de graves abusos. Este comportamiento, por no tratarse de eventos aislados, es representativa de una manera de entender y 'hacer gobierno'. Es un concepto tergiversado y malévolo. En ello, me parece que coincidimos 8 de cada 10 puertorriqueños. Los resultados electorales (mal escrutados) hasta ahora, señalan que 7 de cada 10 electores no apoya al 'gobernador electo'. Son afines a ésta trayectoria, el haber viciado las elecciones y la ausencia de transparencia en los procesos que se celebran en el conteo de votos, dentro y fuera de la CEE. Dentro de esa manera amañada de ver las cosas, no es de extrañar que se aprobase una ley electoral que los favoreciese, que se eliminaran funcionarios con mucha experiencia y conocimiento sobre las elecciones y una larga y repetida lista de serias irregularidades que apuntan hacia el fraude. Me pregunto si ello se ha limitado a obtener el poder en San Juan, prevalecer en algunas alcaldías y ganar posiciones legislativas. ¿Y qué tal si la supuesta mayoría también ha sido amañada?

Quisiera equivocarme, porque en todo esto hemos perdido confianza, paz y lo poco que nos queda del principio democrático de que con nuestro voto elegimos a quienes nos representan. Creo que todo lo que acontece nos hace creer que son los partidos quienes mandan, cuando la realidad es que se trata de cada uno de nosotros y de nuestra proyección colectiva.

Por eso la interrogante del afiche.