Publicada en El Nuevo Día digital el 10 de diciembre de 20205 bajo el título:
Hace mucho tiempo salí en pos del espíritu del guaraguao. Pensé que la perspectiva de la vida cambia cuando uno vé las cosas desde otra posición...y así ha sido
Publicada en El Nuevo Día digital el 10 de diciembre de 20205 bajo el título:
Según Wikipedia (que no es la mejor fuente, pero da una idea)

Va desarrollándose el caso denominado; ‘de
Manuel Natal y la Alcaldía de San Juan’, pero en realidad es mucho más que eso.
Estén o no conscientes las partes, se
dilucida uno de nuestros principios democráticos más importantes: que el poder
del gobierno surge del Pueblo. El
mecanismo que se crea para implementarlo es el sistema electoral. Si una votación o el proceso mediante el cual
se cuentan los votos está plagada de irregularidades que empañan la
transparencia y la certeza de que los resultados son los legítimos, se violenta,
no sólo la voluntad del Pueblo, se lesiona la democracia y la propia constitución.
Por esta razón, este caso es crucial y deberíamos
estar atentos a su desarrollo.
Consideremos detenidamente algunos de sus
componentes. El escenario es el que
clásicamente provee el gobierno para dirimir controversias; un juzgado. Los argumentos son legales y hay testigos que
están aportando prueba sobre los hechos relevantes que le constan. Debido al interés público que esto conlleva, se
está transmitiendo a través de diversos medios.
Nosotros, el Pueblo, estamos recibiendo información para llegar a juicios
mejor informados; corroboramos o descartamos lo que hasta ahora habíamos ‘intuido',
escuchado y creído. Resulta interesante
que la pandemia no ha sido un obstáculo para que se realice el evento. Más allá de los resultados, consiste en un buen
ejercicio para concientizar, aprender y madurar colectivamente.
Dada la realidad política puertorriqueña,
el caso tiene otra dimensión trascendental. Lo que está ocurriendo nos sirve de ejemplo y
modelo para diferentes situaciones que afectan otros aspectos de nuestras vidas
y que podríamos enfrentar de una manera similar. La aplicación a Puerto Rico de las leyes de
cabotaje, encarecen significativamente los costos de la transportación marítima,
en consecuencia, también el de la materia prima que nos vemos precisados a
importar del exterior. El daño a nuestra
economía es significativo. Los
puertorriqueños pagamos un sobreprecio de uno 1.2 billones de dólares
anualmente y se afectan directa y negativamente diferentes sectores productivos
del país, como lo son los medianos y pequeños comerciantes y empresarios, y los
agricultores.
Un principio legal es que el que le ocasiona daños a otro es responsable
de los mismos y si alguien en posición de evitarlos, no lo hace, también responde por ellos. ¿Acaso no es causante de éste enorme daño que sufrimos, el gobierno de los Estados Unidos? ¿No lo son nuestros funcionarios electos que conociendo del mismo se quedan de brazos cruzados, a veces apoyando su comisión? Ciertamente, detrás de ello está presente nuestra condición colonial, una crasa violación al derecho internacional. ¿Qué se requiere? Preparar un caso. No tengo duda, que existen todos los
ingredientes necesarios para lograrlo, pero esta vez, la audiencia, además de nuestra,
será de los estadounidenses y de todo el mundo.
Caminos
de Libertad, (noviembre
2020) es un largo ensayo sobre una diversidad de elementos acontecidos
en Puerto Rico, cuyo efecto es limitar el pensamiento creativo y combativo de
proveer soluciones a situaciones que requieren de atención urgente. En el mismo, partí de una premisa que es de aplicación al
campo que estudia el comportamiento y las emociones humanas: si sujetas a la
persona, durante cortos periodos de tiempo (24 horas) a factores estresantes
que promueven inseguridad, temor e incertidumbre, la persona desarrollará
ansiedad y si se repite varias veces, en tiempos próximos entre sí, entonces
caerá en depresión. La gente deprimida suele
sentirse inusualmente triste, desamparada y derrotada; desesperada, impotente,
aislada y/o sola. Algunas personas se
sienten culpables, inútiles, indignas, rechazadas y no queridas; otras, fácilmente
se irritan, enfadan, amargan o se sienten marginadas. Más allá de esos efectos, el sistema
inmunológico baja considerablemente sus defensas y como consecuencia, atacan al
cuerpo, por lo que se desarrollan una larga lista de enfermedades físicas, que incluyen
la diabetes, el cáncer, condiciones cardiacas y lepra.
Consideré la libertad como ‘el espacio’
dentro del cual tenemos la capacidad de elegir y que debe ejercerse optarse por
las mejores soluciones.
De ser lo anteriormente expresado
cierto, no es para sorprendernos que ante los mayores abusos y flagrantes violaciones
a los derechos de las personas, así como a nuestras legítimas aspiraciones de
democracia, nos limitemos a exponerlo y responder con cinismo, crítica, ‘tiraera’
y queja, y que rara vez generemos una acción encaminada a la solución. Tal vez creemos que somos incapaces de lograrlo
o no contamos con el estado de ánimo para hacerlo.
Hay que romper este ciclo destructivo. ¿Cómo?
Segundo, hay que elegir nuestras batallas. No es posible que pasemos por alto lo que presenta todos los elementos de un enorme fraude electoral. El voto es la manera en que se consagra un principio de mucho valor, tanto, que ha costado mucha sangre: el poder de los gobernantes surge de los ciudadanos. Podemos esforzarnos en superar todo lo que nos empuja a pasarlo por alto o decidimos defenderlo. Son 72,000 votos que el propio gobierno ha admitido que están de más. ¿Y tú y yo, qué vamos a hacer?
Hemos ido internalizando el trato discriminatorio, las humillaciones e injusticias que se cometen en contra de nuestro Pueblo. Ha sido un proceso lento; podría decirse, que se ha dado imperceptiblemente. Son siglos de ver como 'normal' la ausencia de libertades; inclusive, de creer que es bueno que no las tengamos. Muchos puertorriqueños aspiran a ser parte del país que nos oprime. Hoy más que nunca debemos usar la creatividad y nuestras mejores capacidades y esfuerzos para entender cuál es nuestra realidad y darnos al proceso de cambiarla para el bien de todos.
En nuestras
facultades puertorriqueñas de derecho; se enseña sobre la legalidad, las libertades
y la justicia, cuando es lo opuesto lo que se vive en nuestra Isla. Vivimos en una constante tensión contradictoria,
pero no vemos la conexión que ello tiene con la violencia, la incidencia de
suicidios, el consumo de alcohol y drogas, el desempleo y la emigración. En su vertiente más positiva, nos apropiamos del
éxito de nuestros atletas, artistas, concursantes y todo lo que pueda remotamente
sonar a orgullo boricua. Hemos
convertido los festivales, el ‘jangueo’ y el chinchorreo en actividades
nacionales sin estar conscientes de que operan como válvulas de escape. ¿Y qué sería de nosotros sin ellas?
Una gran parte del pueblo conoce lo
que sucede y guarda silencio porque sabe que en la protesta puede haber
represalias, pero éste estado anómalo de cosas no va a sostenerse por mucho más
tiempo. Contamos con unas extraordinarias reservas de decencia. Del mismo pueblo habrán de
surgir las soluciones. Será cuesta
arriba, pero la vergüenza, la justicia y el bienestar prevalecerán. ¡Lo veremos!
¿Qué nos sucede Puerto
Rico? La vitrina de la democracia en
América que una vez fuimos, ha sido debilitada por los mismos que la exhibieron
como tal; pero el asunto va más allá de la colonia y de sus graves
consecuencias y vejámenes. Se trata del auge
de una visión de mundo que trasloca valores e ideologías y que trasciende nuestras
fronteras isleñas. Estamos en el umbral del
predominio mundial de la moneda como elemento conquistador de mentes y voluntades…
el imperio de la ambición y la codicia económica sobre cualquier sistema social
y político. ¿Monarquía, democracia o dictadura? ¿Vidas, dignidad o libertades humanas? Nada importa ante el afán de acumular y manejar
riquezas, y el poder que ello otorga. El
movimiento que predomina es el del bien de unos pocos a costa del bien de los
muchos. ¡Analícelo!