Fue como un parto. En ese sentido, igual a otros que había escrito antes, pero este me tomó mucho más tiempo. Al final, fueron bastantes los escollos que tuve que superar. Crecí en paciencia y aparecieron síntomas de malestar... pero el resultado es sentir una profunda satisfacción de haber completado este proyecto.
Además de un relato, creo que es un legado; tal vez un largo recuento de mi trayectoria junto a quien ha sido "mi adorado tormento", Luchy, la compañera y esposa. Incluye muchas de las vivencias y experiencias criando una familia en una ancestral hacienda cafetalera... las peripecias por las cuales atravesamos durante cincuenta años, tal

Todo ha quedado plasmado para la posteridad. Esperanzado me siento en que sea valorado por mis siete hijos y sus respectivas tribus... mis nietos y biznietos.