martes, 27 de septiembre de 2016

CUANDO SE CONFUNDE LA VERDAD EN LA CONSCIENCIA

     Existir y vivir.  Todo ser es dotado de esa capacidad innata.  ¿Cómo nos hemos desenvuelto los humanos a partir de la consciencia que adquirimos sobre la libertad de elegir? En aquel estado originario, nos resultó relativamente fácil descifrar que nos impulsaban las fuerzas primarias de la alimentación, el sueño y la sexualidad.  Aprendimos los ritmos del planeta y el ciclo de vida de aquellos otros seres con quienes compartíamos las aguas, la tierra y los cielos, e hicimos uso de aquellos que resultaron útiles para nutrirnos, vestirnos y cobijarnos.  Nos integramos al todo.
     Eventualmente complicamos las cosas; le dimos valor a la acumulación de posesiones y establecimos jerarquías proporcionales a su tenencia.  Desarrollamos el egoísmo, la codicia y el deseo de obtener lo que a nuestro juicio fuese lo mejor.  Negociamos la libertad del buen uso por la esclavitud de la ambición, convirtiéndonos en cautivos del consumo desmedido.  En el proceso modificamos el fundamento existencial, aunque retuvimos el lenguaje correspondiente al anterior estado de cosas, llegando al extremo de usar palabras para referirnos a lo opuesto de lo que significan… y nos fuimos adentrando en el mundo del contrasentido.  ¡Llamarle amor a lo que en realidad es egoísmo, o libertad a la esclavitud! 
  En ciertas esferas de poder de algunos gobiernos se han creado escenarios; utilizando el engaño, la mentira y la muerte para limitar los derechos individuales y hacerlo de manera legalizada.  Lo más reciente e inmediato para nosotros es la llamada PROMESA; una junta impuesta por los Estados Unidos que resulta en una burla a la democracia y a la moralidad, y cuyo disfraz es ‘la ayuda para venir a poner nuestra casa en orden’.  La realidad es que se trata de hacerle pagar a los ciudadanos por las ilegalidades y manejos irresponsables de un   ‘liderato político’ y también de quienes crearon la llamada promesa; y todo, sin fijar responsabilidades.
     ¿Hasta dónde se puede afectar el juicio valorativo de las personas cuando así se piensa?  Lamentablemente, hasta el punto en que dentro del propio pueblo abusado hay quienes reciben a PROMESA con los brazos abiertos, quienes la apoyan y procuran obtener ‘prestigio y ventajas’ en tales circunstancias.
 Esa parte de nuestro Pueblo ha dejado de entender una dimensión de lo que acontece…porque los verdaderos esclavos son los que atentan contra la libertad y los que tienen necesidad de falsear una realidad, haciendo uso del cinismo, el abuso y la imposición para extraer de nosotros bienes y riquezas.       
     Por supuesto que existe una profunda diferencia en la consciencia.  En ella es donde damos significado a las palabras o alteramos su sentido; porque existe un abismo entre el que se conforma y se adapta, quien defiende lo torcido… y quien es libre.    


martes, 20 de septiembre de 2016

Leyes de Cabotaje; una larga jornada que habrá de continuar hasta que hagamos justicia

         Con sus firmas, miles de estadistas, independentistas y estadolibristas endosaron una solicitud hecha al liderato político del país para que junto a las elecciones de noviembre próximo se llevase a cabo un referendum sobre las leyes de cabotaje.  En ello hubo la inversión de  unos 500 días de trabajo continuo a través de los medios electrónicos.  
         Veamos algo de trasfondo.  En 1914, el Congreso de los Estados Unidos decidió aplicar a Puerto Rico sus leyes de transporte marítimo, de manera que el acarreo entre ambos países tenía que realizarse en embarcaciones fabricadas, tripuladas y documentadas por los estadounidenses.  Un siglo después, los importadores de la Isla están desembolsando, cada año, un exceso de $750 millones por la misma travesía que se le ofrece a destinos similares al nuestro.  En gran medida, esto se refleja en los altos precios que los puertorriqueños pagamos al adquirir productos provenientes de EEUU.  Ello equivale a un 85% de lo que consumimos.  El sobreprecio es tan significativo, que cubre una cuarta parte de los gastos operativos de toda su marina mercante; la cual comprende alrededor de 465 embarcaciones privadas.  Anteriores esfuerzos recientes para exonerar a Puerto Rico han sido infructuosos.  En 1995-1996 se aprobó una resolución legislativa suscrita por los tres partidos, pero las uniones de estibadores de los puertos en EEUU y una mayoría Demócrata sepultaron la iniciativa.  En el 2015 se presentó el asunto ante las Naciones Unidas y los resultados fueron similares.
        
Bandera que diseñé para la campaña
Ante ese estado de cosas, una campaña para realizar una consulta al Pueblo en noviembre, le hubiese añadido al reclamo la fuerza del voto democrático.  Durante un año y medio solicité pública y privadamente el apoyo de todos los líderes partidistas, visité El Capitolio, sostuve reuniones, hice llamadas, escribí cartas, publiqué carteles y columnas, y recogí firmas.  Finalmente le solicité al Gobernador que incluyese el asunto en la agenda de la sesión extraordinaria de la legislatura; pero la misma no va a ser convocada. 
         Comparto algunas lecciones aprendidas en el proceso.  Una mayoría de los líderes políticos exhiben un grado de inaccesibilidad y arrogancia.  En ellos predomina el protagonismo;  las luchas de poder y sus intereses y fidelidades muy poco tienen que ver con el bienestar del Pueblo.  Muchos de nuestros políticos están pendientes a lo que dice ‘el americano’ y responden con una expectativa sumisa y temerosa a lo que entienden que ‘ellos’ piensan.  Mejorar el país va a requerir que tanto los partidos como los votantes modifiquemos, de raíz, actitudes.     

         Termino agradeciendo el apoyo de tantos buenos habitantes de ésta Tierra que se mantienen en pie de lucha dentro de la sinrazón de los gobernantes. A todos los que se unieron a ésta gesta; especialmente al MUS y a María de Lourdes Guzmán quienes lo hicieron desde los inicios.  ¡Falta camino, pero en el proceso lograremos la justicia!  

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TRIBUNA INVITADA

por Edric E. Vivoni Farage









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Las Leyes de Cabotaje y los políticos sumisos

Con sus firmas, miles de estadistas, independentistas y estadolibristas endosaron una solicitud hecha al liderato político del país para que junto a las elecciones de noviembre próximo se llevase a cabo un referéndum sobre las Leyes de Cabotaje. En ello hubo la inversión de unos 500 días de trabajo continuo a través de los medios electrónicos.
Veamos algo de trasfondo. En 1914, el Congreso de los Estados Unidos decidió aplicar a Puerto Rico sus leyes de transporte marítimo, de manera que el acarreo entre ambos países tenía que realizarse en embarcaciones fabricadas, tripuladas y documentadas por los estadounidenses. Un siglo después, los importadores de la Isla están desembolsando, cada año, un exceso de $750 millones por la misma travesía que se le ofrece a destinos similares al nuestro.
En gran medida, esto se refleja en los altos precios que los puertorriqueños pagamos al adquirir productos provenientes de Estados Unidos. Ello equivale a un 85% de lo que consumimos. El sobreprecio es tan significativo, que cubre una cuarta parte de los gastos operativos de toda su marina mercante; la cual comprende alrededor de 465 embarcaciones privadas.
Anteriores esfuerzos recientes para exonerar a Puerto Rico han sido infructuosos. En 1995-1996 se aprobó una resolución legislativa suscrita por los tres partidos, pero las uniones de estibadores de los puertos en Estados Unidos y una mayoría Demócrata sepultaron la iniciativa.
En el 2015 se presentó el asunto ante las Naciones Unidas y los resultados fueron similares.
Ante ese estado de cosas, una campaña para realizar una consulta al pueblo en noviembre le hubiese añadido al reclamo la fuerza del voto democrático. Durante un año y medio solicité pública y privadamente el apoyo de todos los líderes partidistas, visité El Capitolio, sostuve reuniones, hice llamadas, escribí cartas, publiqué carteles y columnas, y recogí firmas. Finalmente, le solicité al gobernador que incluyera el asunto en la agenda de la sesión extraordinaria de la Legislatura pero la misma no va a ser convocada.
Comparto algunas lecciones aprendidas en el proceso. Una mayoría de los líderes políticos exhiben un grado de inaccesibilidad y arrogancia. En ellos predomina el protagonismo; las luchas de poder y sus intereses y fidelidades muy poco tienen que ver con el bienestar del Pueblo.
Muchos de nuestros políticos están pendientes a lo que dice “el americano” y responden con una expectativa sumisa y temerosa a lo que entienden que “ellos” piensan.
Mejorar el país va a requerir que tanto los partidos como los votantes modifiquemos, de raíz, actitudes.
Termino agradeciendo el apoyo de tantos buenos habitantes de ésta Tierra que se mantienen en pie de lucha dentro de la sinrazón de los gobernantes. ¡Falta camino, pero lograremos la justicia!


Versión escrita para El Nuevo Día 
         

sábado, 16 de julio de 2016

La bandera al revés

     La imposición de una junta de control fiscal por parte del Gobierno de los Estados Unidos, coloca en grave riesgo de pérdida, la VIDA y PROPIEDAD de lo que propiamente es Puerto Rico.  Mediante pronunciamientos oficiales recientes, prácticamente eliminaron al ELA junto a la poca soberanía que poseíamos.  La junta tiene la capacidad de estrangular económicamente al Pueblo y disponer de las propiedades que son de dominio público sin que sean revisables su decisiones.
     Los Estados Unidos se levantaron como bastión de libertades y derechos humanos; de democracia, en el Nuevo Mundo. Por eso libraron su Guerra de Independencia, escribieron una Carta de Derechos, una Declaración de Independencia y finalmente una Constitución. Es a través de esos escritos y su acción revolucionaria que se convirtieron en un modelo para el mundo. Lucharon lejos de su Tierra defendiendo esos principios. Hoy, los Estados Unidos sucumben interna y externamente por haber traicionado su propio fundamento nacional. Parte de su desgracia es mantener a Puerto Rico como colonia, violar nuestros derechos humanos y tratarnos indignamente.  Nos imponen una junta que viene a decidir por nosotros, a explotarnos económicamente: personas y tierras… para cobrar los dineros de una deuda de la cual ellos son principalmente responsables.
     Por eso coloco su bandera al revés; por la traición que el gobierno de los EEUU ha tenido para con esos principios que aprendí, que considero loables y en los cuales creo firmemente; por traicionar y engañar a los puertorriqueños, al pueblo estadounidense y al mundo. ¡A eso tengo derecho y por eso hago lo que es propio!
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[Ésta es nuestra bandera! Somos hijos de la noble Patria que ella representa. Hoy he colocado al revés la estadounidense. Quisiera que todas las banderas estuviesen al derecho...y con sus colores brillantes. La nuestra, la he visto ataviada de luto entre los muros del Viejo San Juan.  Llegarán tiempos mejores; ya los veremos.]

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Las doble varas de la moralidad y la justicia.  Miran la paja en nuestro ojo e ignoran la viga en el propio.

martes, 12 de julio de 2016

UN PROYECTO DE PAÍS COMO ANTÍTESIS A LA VIOLENCIA

   Provoca crisis en la política y la administración pública del país; incluyendo profundas discrepancias dentro de los partidos y renuncias en el gabinete del gobernador.  Explota y genera mayor tensión entre los puertorriqueños, especialmente en áreas sensitivas: La Parguera y el conflicto entre lo público y lo privado, con un trasunto de lucha de clases;  la U.P.R. y la expulsión de su presidente como chivo expiatorio;  la salud… enferma, fumiga y enferma aún más, el depósito de cenizas tóxicas a puro mollero, cuestionables decisiones judiciales y la desobediencia civil;  las leyes de cabotaje y un ex gobernador que con su mera presencia abre viejas heridas y se presenta haciendo declaraciones desacertadas.  Clasifica nuestros bonos como chatarra y decláranos oficialmente como colonia; di que somos un pedazo de tierra que puede ser vendido, con todos sus habitantes. 
   Se trata de un tipo de tortura sicológica cuyo resultado es un ‘shock’ de
Ver: 'La Doctrina del Shock' de Naomi Klein
  inestabilidad e ingobernabilidad que comprende a todo nuestro Pueblo; de manera que creamos que es necesaria y buena la designación de una junta de control fiscal federal  y que ésta nos ha de traer ‘paz y orden’.  Para completar, llámele a ese ‘socorro’,  PROMESA.   
   Lo indigno y humillante del maltrato colonial; la eliminación de derechos civiles y constitucionales, la flagrante violación a libertades humanas pasan a un plano inferior y terminan considerándose como parte del precio que tenemos que pagar por  ‘nuestras pasadas culpas’.
   El escenario ya está listo y todos somos actores y espectadores.  Es necesario recuperar el control del país y elaborar una ofensiva. Es importante redoblar esfuerzos para tratarnos con respeto, especialmente entre quienes nos encontremos en extremos opuestos en la discusión de los asuntos que nos afectan; es un paso crucial para lograr desarrollar elementos de unidad y solidaridad entre los puertorriqueños.  Es imperativo trabajar un proyecto de país en medio de ésta vorágine.  Es indispensable que cada uno de nosotros ponga todo el empeño en ello.  Si lo logramos, evitaremos acciones extremas cuyo objetivo sea expresar el repudio al denigrante menosprecio hacia Puerto Rico demostrado por el gobierno de los Estados Unidos.  De otro modo, dará comienzo una nueva escena, en la cual terminaremos justificando y dándole la bienvenida a la policía, a la Guardia Nacional y al ejército… y en la cual todos perderemos algo importante. 
  
PD. Dios nos libre de un huracán y sus efectos devastadores.*



* [Sobre armas de guerra geofísica; que generan y alteran fenómenos atmosféricos, vea: High Frequency Active Auroral Research Program, desarrollado como parte de una cooperación anglo-estadounidense entre Raytheon Corporation, que posee las patentes de HAARP, la Fuerza Aérea de EE.UU. y British Aerospace Systems (BAES).  Con la participación principal de la Universidad de Alaska. El HAARP es también (según la versión oficial) una herramienta eficaz de disuasión.
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TRIBUNA INVITADA

por Edric E. Vivoni Farage

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Por el proyecto de Puerto Rico

Provoca crisis en la política y la administración pública; incluyendo discrepancias y renuncias en el gabinete. Explota y genera mayor tensión entre puertorriqueños, en áreas sensitivas: La Parguera y su trasunto de lucha de clases; la UPR y la expulsión de su presidente como chivo expiatorio; la salud, enferma, fumiga y enferma aún más, el depósito de cenizas tóxicas, acciones judiciales arbitrarias y la desobediencia civil; las leyes de cabotaje y un exgobernador que con su mera presencia abre viejas heridas y se presenta haciendo declaraciones desacertadas.
Clasifica nuestros bonos como chatarra y decláranos colonia; di que somos un pedazo de tierra que puede ser vendido con todos sus habitantes.
Es un tipo de tortura sicológica cuyo resultado es un shock de inestabilidad e ingobernabilidad que comprende a todo nuestro pueblo; de manera que creamos que es necesaria y buena la designación de una junta de control fiscal federal y que ésta nos ha de traer “paz y orden”.
Para completar, llámele a ese “socorro”, PROMESA.
Lo indigno y humillante del maltrato colonial; la eliminación de derechos civiles y constitucionales, la flagrante violación a libertades humanas pasan a un plano inferior y vienen a considerarse, parte del precio que tenemos que pagar por “nuestras pasadas culpas”.
El escenario ya está listo, y de una u otra forma todos somos actores y espectadores. Es importante comenzar a tratarnos con respeto; es crucial desarrollar elementos de unidad puertorriqueña y trabajar un proyecto de país en medio de esta vorágine. Es indispensable que cada uno de nosotros ponga todo su empeño en ello. Si lo logramos, habremos evitado acciones extremas de rechazo al manejo de Puerto Rico por los Estados Unidos. De otro modo, comenzará una última escena, en la cual terminaremos justificando y dándole la bienvenida a la Policía, a la Guardia Nacional o al Ejército… y en la cual habremos de perder todos los puertorriqueños.

miércoles, 22 de junio de 2016

Una gran oportunidad, de la cual todos debemos aprovecharnos

     Divide y destruirás la capacidad de desarrollar un sentido de unidad y de solidaridad. Apabulla y desconcierta, y resultará muy difícil oponerse efectivamente a las acciones injustas y abusivas a las cuales hemos sido sometidos como pueblo.  El anterior razonamiento, aunque doloroso; es lógico y consecuente.  Describe una realidad histórica, desde una perspectiva negativa y una óptica defensiva.  Veámoslo de una manera más positiva y combativa; aunque ésta última es una forma de visualizar casi desconocida en la colonia en la cual hemos vivido desde los tiempos de España; una que ha moldeado actitudes y maneras de pensar en la mayoría de los puertorriqueños, aún entre quienes acusamos tal estado de indignidad.
   ¿Qué evento o situación tiene el potencial de generar acciones concertadas;  rebasando líneas partidistas e ideológicas?  En estos momentos cruciales…existe una, y es posible que sea nuestra gran oportunidad.
    Hawái y Alaska, dos estado federados de la unión estadounidense, realizan grandes esfuerzos por librarse de los efectos de las leyes de cabotaje.  Ambos dependen básicamente de la transportación marítima para importar y exportar bienes desde y hacia el resto de la nación de la cual forman parte, y la vigencia de estas leyes encarece sustancialmente el costo de vida de sus residentes.  Puerto Rico se encuentra en similares circunstancias, aunque en nuestro caso, existen elementos muy particulares.
    En octubre de 1995 la Cámara y el Senado de Puerto Rico, trascendiendo líneas partidistas, aprobaron  la Resolución Concurrente Núm. 35 solicitando del Congreso que eximiese a Puerto Rico de las leyes de cabotaje  [PNP, PPD y PIP].   En el 2013, la Oficina de Contraloría General de los Estados Unidos  (GAO por sus siglas en inglés) publicó un ‘informe’ sobre éstas leyes y su impacto en nuestra economía, reconociendo claramente que le imponen una pesada carga a los puertorriqueños. En el 2015, la Senadora Rossana López León realizó una investigación que midió el impacto negativo de las leyes de cabotaje sobre la economía local, estimándolo entre 800 y 900 millones de dólares anuales.   En junio del 2015, el llamado Informe Krueger, (suscrito por la ex directora del Fondo Monetario Internacional) analizó la presente crisis económica y recomendó que se eliminasen las leyes de cabotaje sobre Puerto Rico.  
    Hoy, ante la crisis económica gubernamental, el momento precisa ser el más apropiado para crear un frente común.  Apoyemos la celebración de una consulta electoral sobre las leyes de cabotaje junto a las elecciones del 2016.  Podemos seguir adelantando o respondiendo a aspiraciones particulares, partidistas o ideológicas; al temor de siempre o atacarnos y echar culpas.  Esa es el arma poderosa del neo colonialismo; colocar a unos puertorriqueños en contra de otros y ser nosotros mismos quienes nos dividimos y debilitamos.  

    Estamos en el momento de unirnos para alcanzar una meta que promueve el bienestar general.  Un millón de votos a favor de la eliminación de las leyes de cabotaje representaría una fuerza democrática trascendental; un pasaporte hacia el Congreso de los Estados Unidos y el resto de las naciones.  Comprometiéndonos con una política de solidaridad daremos éste primer paso histórico.     

domingo, 10 de abril de 2016

Descubriendo un camino común












   La situación política, social y económica de Puerto Rico requiere un esfuerzo conjunto, muy particularmente de quienes aspiran a dirigirnos. Es necesario desarrollar un plan de país aceptable y realizable, que proteja y beneficie al Pueblo. Si los gobernantes y líderes políticos ceden a las presiones internas y a las amenazas externas; si sucumben ante el temor, si nos dan la espalda y terminan imponiéndonos mayores cargas, si ’aprovechan ‘el momento para adelantar las causas partidistas, habrán desperdiciado ésta oportunidad de superarnos y de alterar favorablemente nuestra realidad e historia. Unido el Pueblo y el liderato, poseemos la fuerza y el valor necesario para vencer.
   Apoya la celebración de una consulta sobre las leyes de cabotaje.

martes, 22 de marzo de 2016

¿Qué podemos hacer?

           
La marcha en contra de la venta de la telefónica llevada a cabo en el 2006 fue todo un éxito en organización, asistencia y contenido.  Acudí a la misma en calidad de observador del Colegio de Abogados.  No recuerdo acto de protesta anterior o posterior con mayor despliegue de apoyo, sin embargo, el resultado no guardó proporción con el esfuerzo y el objetivo, ya que la venta se llevó a cabo.  Ha transcurrido una década. 

En el ambiente circulan aires de descontento, frustración y cinismo.  La economía está deprimida, la deuda pública parece impagable y cada vez se acerca el momento de la designación de
una junta de control fiscal.  Todo apunta a que los puertorriqueños seremos obligados, por una entidad originada en el gobierno federal, a satisfacer los reclamos de nuestros acreedores. La imposición nos obligará a pagar por actuaciones extra constitucionales de los administradores del país. Resulta interesante que no haya indicios de que a ellos se le habrá de exigir responsabilidad por las ilegalidades en que incurrieron.  Además de la pérdida económica que ello significará para cada uno de nosotros, existe un precio emocional generado por la impunidad, el sentido de impotencia, la incertidumbre y la ausencia y el vacío que producen los que se marchan.  La falta de paz y sosiego es parte del precio que ya estamos pagando.    
Quisiéramos hacer algo para alterar el desorden y el desenfoque imperante: ¿Pero qué?  Las gentes nos organizamos en sociedad y designamos a los gobiernos con el fin de procurar el bienestar común, propiciar nuestro máximo desarrollo y tener un grado de seguridad. De tal razón de ser nos encontramos muy distantes; tanto así, que han ido convirtiéndonos en los pagadores de la corrupción, los delitos y las maquinaciones de quienes nos han mal gobernado.  
¿Qué podemos hacer?  El asunto va más allá de participar en las elecciones; eso nada ha resuelto. Los partidos y los candidatos independientes están desarrollando sus campañas electorales como se ha hecho histórica y tradicionalmente.  Parecemos estar enajenados de los efectos del control federal.   No hay que ser adivino para  pronosticar que las elecciones las ganará el PPD o el PNP, que el PIP obtendrá alrededor de un 5%; un 4% entre la Lúgaro y Cidre y alrededor de un 2% el PPT.  Eso significa que todo seguirá igual, excepto que el poder del gobierno de Puerto Rico y de los electores se habrá visto limitado por la designación de una junta de control fiscal federal.  Ir a las elecciones en noviembre, como si nada extraordinario estuviese sucediendo, carece de sentido tanto para los que votamos, como para los políticos que aspiran a gobernarnos. Responderemos con indignación, protestaremos y nos opondremos; derechos que protege y garantiza la constitución, pero ello no necesariamente impedirá lo que a todas luces parece inminente.
El curso de acción a seguir requiere de valentía y tendremos que llevarlo a cabo dentro del estado de emergencia en que se vive en Puerto Rico.  
¿Qué tal si nuestro primer mandatario, Alejandro García Padilla designa de inmediato una Junta de Gobernación compuesta por todo candidato a gobernador que haya certificado la Junta Estatal de Elecciones?  ¿Qué tal si esa Junta comienza a trabajar de inmediato para crear un proyecto de país?  ¿Qué tal si en noviembre, para el día de las elecciones, los votantes acudimos a elegir un administrador no partidista, para que presida la Junta?
  ¿Por qué no?  ¿Porque se caería la práctica de los inversionistas políticos de realizar aportaciones a cambio de obtener preferencias y consideraciones especiales post eleccionarias? ¡Qué bueno!  ¿Porque desarticularíamos el modelo bipartita que ha predominado durante décadas en el país y que ya no sirve?  ¡Qué bueno!  ¿Porque le daríamos la oportunidad de trabajar por Puerto Rico a todos los que han manifestado tener la voluntad, el tiempo y la capacidad para dirigirlo?  ¡Qué tremendo!  ¿Porque seremos nosotros quienes vamos a enfrentar nuestros problemas?  ¡Ya es tiempo!  ¡Qué bueno!  ¿Porque alteraríamos el curso de nuestra historia de Pueblo y a la vez evitaríamos la imposición de una junta de control fiscal federal?  ¡Qué bien!  Y si no lo logramos del todo, habremos enfrentado el asunto unidos. ¡Ese es un enorme paso de adelanto!  Mucho que ganar y poco o nada que perder; es una buena consigna.  ¿Don Alejandro?

A 22 de marzo de 2016
Hacienda Luz de Luna
Adjuntas, Puerto Rico

*[El autor es agricultor, abogado, mediador certificado y ex profesor universitario.]